Un fuerte choque entre un colectivo de Saeta del corredor 2F y un camión recolector de residuos de Agrotécnica Fueguina en barrio Ceferino, en la ciudad de Salta, dejó como saldo a varios estudiantes con golpes y crisis de nervios. El siniestro se produjo cuando el interno, que trasladaba alumnos hacia sus escuelas, impactó de atrás contra el camión que estaba detenido cumpliendo tareas de recolección. Vecinos y pasajeros de barrio Ceferino se mostraron alarmados por la violencia del impacto y por la cantidad de jóvenes que viajaban en la unidad al momento del choque.
Testigos del barrio detallaron que el camión se encontraba parado sobre la calzada, con el personal cargando residuos, cuando la unidad del corredor 2F no logró frenar a tiempo y terminó incrustándose en la parte trasera del vehículo de Agrotécnica Fueguina. El golpe provocó importantes daños en la parte frontal del colectivo, especialmente en el parabrisas, que terminó astillado y con roturas visibles. Dentro del coche viajaba un número considerable de estudiantes que se dirigían a sus actividades habituales.
Personal sanitario y de asistencia llegó pocos minutos después para revisar a los pasajeros y constatar el estado de cada uno, mientras el tránsito se mantenía reducido en esa zona de barrio Ceferino. Diversos jóvenes debieron ser atendidos en el lugar por golpes y dolores producto del brusco movimiento que generó el choque entre el colectivo y el camión.
Estudiantes golpeados y momentos de tensión tras el choque
De acuerdo con lo que se pudo reconstruir, varios alumnos sufrieron contusiones por el choque dentro del colectivo del corredor 2F, cuando el vehículo se sacudió con fuerza al golpear contra la parte trasera del camión recolector. Algunos pasajeros terminaron en el piso, otros contra asientos y barandas, y hubo gritos y llantos apenas se sintió el impacto.
Uno de los episodios más llamativos fue el de un estudiante que estuvo a punto de ser expulsado hacia el frente del colectivo. Según señalaron quienes lo vieron, el joven salió despedido desde su posición, pero en lugar de atravesar el parabrisas terminó chocando contra la máquina de cobro. Ese golpe, aunque le provocó dolor, evitó que el alumno saliera de la unidad hacia la calle.
La escena dentro del corredor 2F fue de mucha confusión: mochilas tiradas, vidrios rotos y pasajeros tratando de ubicarse para ver quién estaba herido. Varios compañeros se ayudaron entre sí para levantarse y calmar a los más chicos, mientras se aguardaba la llegada del personal de salud. En paralelo, los vecinos de barrio Ceferino se acercaron para colaborar y observar lo que ocurría en la esquina donde quedó detenido el colectivo.
Los profesionales de la salud que participaron en la asistencia fueron revisando uno por uno a los ocupantes del rodado, priorizando a quienes manifestaban dolores de cabeza, cuello o espalda. También se controló a quienes presentaban marcas de golpes en piernas y brazos. De acuerdo con las primeras atenciones, no se informó sobre lesiones de gravedad en relación directa con este choque en barrio Ceferino.
Traslado de pasajeros y trabajo de asistencia luego del siniestro
Luego de la primera evaluación, los pasajeros del colectivo del corredor 2F que no tenían lesiones visibles fueron trasladados a otra unidad de Saeta para poder continuar viaje hacia sus destinos. De esta forma, se buscó despejar rápidamente el lugar del choque y permitir que los estudiantes llegaran a sus escuelas, mientras seguía el trabajo de asistencia con quienes refirieron golpes más fuertes.
Por su parte, los alumnos que se quejaban de dolores o que presentaban mareos se quedaron en el sitio del siniestro para ser atendidos con más detalle. Allí mismo, en barrio Ceferino, se montó una pequeña área de atención donde el personal sanitario controló signos vitales, preguntó por antecedentes médicos y definió quiénes podían retirarse y quiénes necesitaban seguimiento posterior.
Entre las jóvenes alcanzadas por el impacto estuvo Noelia, una estudiante que viajaba en el colectivo al momento del choque. Ella relató que, apenas se sintió el golpe contra el camión de Agrotécnica Fueguina, quedó apretada entre otros pasajeros que también habían perdido el equilibrio dentro de la unidad. “Recibí asistencia médica y me dijeron que solo debo tomar analgésicos por el dolor del golpe”, contó más tarde al hablar sobre lo que le indicaron los profesionales.
El fuerte golpe también generó que algunos chicos terminaran desorientados y asustados. Por ello, parte del personal que se hizo presente se dedicó a tranquilizar a los estudiantes y a ordenar la salida del rodado sin que se produjeran empujones, ya que el colectivo había quedado detenido muy cerca del camión recolector involucrado en el choque en barrio Ceferino.
Intervención en la escena y evaluación tras el impacto entre el colectivo y el camión
En el lugar del siniestro intervino personal de asistencia, que se encargó de supervisar tanto el interior del colectivo como el entorno inmediato. Los equipos que llegaron hasta barrio Ceferino se ocuparon de revisar a los ocupantes del corredor 2F y de analizar las consecuencias directas del choque con el camión de Agrotécnica Fueguina. Además, se prestó atención a la circulación vehicular de la zona para evitar nuevos incidentes mientras permanecían los vehículos detenidos.
Fuentes presentes en la escena indicaron que se efectuó un relevamiento general del estado del colectivo de Saeta, en especial en la parte delantera, que fue la más dañada por el impacto. También se verificó la parte trasera del camión recolector de residuos para constatar los daños materiales. Una vez finalizados estos controles y asegurado el traslado de los pasajeros, las tareas en barrio Ceferino se concentraron en retirar los rodados y normalizar la circulación sobre la calzada.

