CGT debate un paro de 36 horas y el rol del Estado en obras sociales

Un sector sindical pedirá que el Consejo Directivo convoque a un plenario urgente para definir medidas gremiales nacionales.

La CGT se prepara para una discusión interna de peso por el pedido de paro de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo, impulsado por dirigentes alineados con Luis Barrionuevo y Omar Maturano. La propuesta también incluye que el Estado tome la administración de las obras sociales sindicales, ante el deterioro financiero señalado por ese sector. La mesa chica cegetista se reunirá este miércoles al mediodía, mientras que el Consejo Directivo fue convocado para este jueves a las 14, con las “acciones gremiales” como tema central.

El planteo llega en un momento de tensión dentro de la central obrera, donde conviven miradas distintas sobre cómo responder a las políticas del gobierno de Javier Milei. Por un lado, la conducción nacional sostiene una línea más prudente y con margen para el diálogo; por otro, el espacio de Barrionuevo y Maturano busca una medida nacional concentrada, sin dividir la protesta por rubros o sectores.

La conducción analiza el peso del reclamo por el paro

La reunión de la mesa chica está prevista para este miércoles al mediodía y servirá para ordenar posiciones antes del encuentro formal del Consejo Directivo. Allí estarán bajo la lupa los movimientos del sector que responde a Barrionuevo, de Gastronómicos, y a Maturano, de La Fraternidad, quienes ya anticiparon que llevarán una propuesta concreta.

El Consejo Directivo será encabezado este jueves a las 14 por los cotitulares de la CGT, Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo. La convocatoria fue realizada para tratar las próximas “acciones gremiales” de la central, aunque el debate podría ampliarse por la presión de los sindicatos que piden una definición más fuerte.

Según el planteo de ese bloque, la decisión no debería quedar limitada al Consejo Directivo. Los dirigentes pedirán que se convoque “en forma urgente” a un plenario de secretarios generales de la CGT, ámbito que consideran adecuado para resolver si avanza o no una huelga nacional de 36 horas.

El sector disidente sostiene una estrategia más dura

La iniciativa fue cerrada el martes por la tarde en una reunión realizada en la sede de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina. Del encuentro participaron alrededor de 20 sindicatos vinculados con Gastronómicos, la Unión Tranviarios Automotor y La Fraternidad, además de otros dirigentes que forman parte de la interna cegetista.

La reunión duró cerca de 3 horas y funcionó como una señal hacia la conducción de la central. El grupo rechaza las protestas escalonadas o sectoriales que otros espacios identifican con el llamado “modelo francés”, porque entiende que una medida fragmentada no tendría el mismo impacto que una paralización general.

Los gremios que acompañan la propuesta de 36 horas

Entre los asistentes estuvieron Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Mario Calegari, referente de la UTA. También participaron Sebastián Maturano, de La Fraternidad; Carlos Acuña hijo, del sindicato de estaciones de servicio; Gastón Frutos, de panaderos; Daniel y Gustavo Vila, de Carga y Descarga; Oscar Rojas, de maestranza; y Roberto Solari, de guardavidas.

La lista se completó con Luis Cejas, de viajantes; Facundo Aveiro, de químicos; Dina Toledo, de perfumistas; Salvador Basile, de tabaco; y los dirigentes Argentino Geneiro, Sandra Barrionuevo y Laura Sasprizza, todos de Gastronómicos. Para ese bloque, la presencia de gremios con actividad directa en el transporte y en servicios clave refuerza la viabilidad de una medida nacional.

Uno de los datos que llamó la atención fue la asistencia de Roberto Bonetti, titular de la UOM Capital, quien se mantiene en una posición equidistante dentro de la interna de la CGT y acudió como invitado especial. A partir de su participación, los dirigentes también resolvieron reclamar una comisión normalizadora para el sindicato metalúrgico, intervenido por la Justicia luego del desplazamiento de Abel Furlán.

La condición que planteó ese espacio es que esa comisión esté integrada por trabajadores de la actividad. Ese punto será llevado como parte de los reclamos internos, aunque el eje principal seguirá puesto en la discusión sobre la modalidad del plan de lucha nacional.

Obras sociales y Estado, otro punto sensible del debate

Además del paro, el sector de Barrionuevo y Maturano resolvió impulsar un pedido sobre el sistema de salud sindical. La propuesta consiste en que las obras sociales sean entregadas al Estado para que se haga cargo de su administración, en un contexto que los dirigentes describen como de agravamiento financiero y falta de respuestas oficiales.

El tema ya venía dentro de la agenda de la CGT. En abril pasado, la central advirtió que la crisis del sistema era “casi terminal” y señaló una “imposibilidad fáctica de brindar servicios asistenciales básicos”. También cuestionó el manejo de los fondos del sistema sindical de salud, que se integran con aportes de los trabajadores.

Un informe elaborado por José Luis Lingeri, secretario de Acción Social de la CGT y referente de Obras Sanitarias, describió el efecto combinado de la caída salarial y el aumento de los costos médicos. Según ese documento, el sistema de seguridad social financia la atención con un aporte equivalente al 9% del salario, mientras el poder adquisitivo registra una pérdida cercana al 30% y los servicios asistenciales suben por encima de los índices de costo de vida.

En la mirada del bloque que se reunió en Gastronómicos, la conducción cegetista fue “demasiado tolerante” frente al gobierno de Javier Milei. Un dirigente cercano al barrionuevismo cuestionó la modalidad de protestas que se viene discutiendo y afirmó: “Lo pudieron hacer en las universidades, así que hay otro camino que podemos seguir”.

La semana pasada, durante una reunión de la CGT con confederaciones sindicales, ya se había discutido el plan de lucha. En ese intercambio, Omar Maturano propuso un paro por tiempo indeterminado, pero la idea no reunió respaldo suficiente. Ahora, el mismo espacio llevará al Consejo Directivo una huelga de 36 horas con movilización a Plaza de Mayo y el pedido para que el Estado administre las obras sociales sindicales.

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