Cerrillos: Condenaron a Matilde, la bella que duerme
Cerrillos. 20 de octubre de 2023
La noche del 28 de febrero se prometía ser una velada inolvidable para un joven recién separado de La Merced. Sin embargo, lo que comenzó como una prometedora reunión se convirtió en una pesadilla, marcada por el exceso y el robo de sus pertenencias.
Según la propia víctima, un individuo ávido de experiencias grupales se encontró con una amiga y una misteriosa mujer conocida como “Matilde”, residente en Cerrillos y famosa por sus prácticas sexuales. Juntos, decidieron embarcarse en una noche de diversión que pronto se convertiría en un incidente impactante.
Después de una breve charla introductoria, el trío adquirió cervezas en un negocio local y optaron por continuar la fiesta en la casa del hombre, ubicada en un barrio periférico de La Merced. La emoción de la noche se desvaneció rápidamente cuando, tras unos minutos de consumir alcohol, el anfitrión se quedó profundamente dormido.
Para su desgracia, despertó al mediodía del día siguiente y se dio cuenta de que varias de sus pertenencias habían desaparecido. El ladrón se había llevado su teléfono celular, equipo de música, dos rieles de pesca, una radio pequeña, dos kilogramos de hojas de coca con yista y una amoladora.
La causa de su sueño profundo se convirtió en un misterio, pero las investigaciones revelaron que “Matilde” había introducido un ansiolítico en su bebida antes de lo que prometía ser una noche apasionada. La mujer se llevó consigo los objetos robados a su residencia en Cerrillos.
Tras su detención y confesión de los hechos, así como la implicación de su cómplice en la planificación de estos encuentros y prácticas sexuales, el proceso judicial se llevó a cabo, tomando siete meses desde la denuncia inicial.
Demetria Matilde Quispe, de 32 años, fue condenada la semana pasada por el delito de hurto simple y, dada su previa condena por lesiones leves agravadas, se unificaron las penas en una sentencia única de siete meses de prisión de ejecución efectiva. Inmediatamente, se ordenó su traslado a la Unidad Carcelaria N° 4.
Esta inusual historia demuestra que las noches de desenfreno pueden llevar a consecuencias inesperadas y sirven como recordatorio de la importancia de mantenerse alerta y cuidar de sí mismo, incluso en las situaciones más emocionantes y aparentemente inocentes. La víctima, por su parte, tendrá que lidiar con las secuelas de esta experiencia y aprender de ella, mientras que “Matilde” enfrenta las consecuencias legales de sus actos.
