La serie de Moria Casán ya se estrenó y Cecilia Roth reveló cómo construyó su personaje

La actriz destacó la ternura y el amor propio como claves para interpretar a la figura argentina en la producción ya estrenada.

Cecilia Roth explicó cómo construyó su interpretación de Moria Casán para la serie de Netflix que ya está estrenada y recorre distintas etapas de la vida de la diva argentina. En una entrevista publicada el 14 de agosto, la actriz contó que eligió acercarse al personaje desde la ternura, una cualidad que, según sostuvo, puede quedar tapada por la figura pública de Casán. También habló de la reacción que puede generar la producción, de su familia, de Adolfo Aristarain y de las pérdidas de Marisa Paredes y Eusebio Poncela.

La ficción reúne a Roth, Sofía Gala Castiglione y Griselda Siciliani para representar diferentes momentos de la trayectoria de Moria Casán. La propuesta combina fantasía pop con escenas que buscan mostrar aspectos menos visibles de una personalidad conocida desde hace décadas por su presencia en la televisión, el teatro y los medios.

Para Roth, el desafío no consistió solamente en reproducir maneras de hablar o gestos de Moria. La actriz señaló que necesitaba encontrar una puerta de entrada más profunda para darle humanidad al personaje y, desde allí, sostuvo que la ternura fue el rasgo que ordenó su trabajo.

Cecilia Roth encontró en la ternura una clave para interpretar a Moria

Al referirse a una secuencia ambientada en una cárcel, Roth vinculó el clima de la escena con la sensibilidad que Leonardo Favio había mostrado en Soñar, soñar. En particular, recordó “los ruleros de Soñar, soñar entre Gian Franco Pagliaro y Monzón”, al explicar el tipo de emoción que buscó para acercarse a la protagonista de la serie.

“Yo creo que pude aproximarme desde ese lado porque Moria es tierna”, afirmó la intérprete. Según planteó, esa característica no siempre aparece en primer plano porque Casán construyó durante años una imagen pública potente, aunque detrás de esa especie de disfraz existe una condición de la que la propia diva también se ríe.

Roth definió la ternura como una combinación de melancolía, conmoción y curiosidad por conocer aquello que le ocurre a otra persona. Dijo que esa capacidad puede estar presente en la gente, excepto en quienes definió como psicópatas, y la conectó con la “bonhomía”, un rasgo que ubicó en Moria Casán.

La actriz consideró además que la figura televisiva atravesó etapas diversas y que algunas decisiones tomadas en otros tiempos probablemente no las repetiría ahora. A su entender, Casán dejó determinados asuntos atrás, vive en el presente y puede mostrar una faceta sensible sin abandonar la personalidad que el público reconoce.

En esa línea, Roth destacó la relación de Moria con el amor propio. Diferenció esa actitud del narcisismo o del “ego trip” y sostuvo: “Y hace muy bien, porque quererse es una manera de supervivencia”. La observación también la llevó a revisar sus propias experiencias y la forma en que interpreta las opiniones ajenas.

La actriz señaló que para muchas mujeres puede resultar difícil quererse, en parte por una cuestión cultural. Explicó que durante mucho tiempo la palabra de un hombre, un comentario o incluso un gesto podían confundirla hasta el punto de hacerla dejar de valorarse.

La figura de Moria Casán también llevó a Roth a hablar de sus vínculos familiares

Roth contó que no sabe quedarse sola, a diferencia de Moria Casán, y aseguró que observar la facilidad con que la diva se quiere le permitió ver una posibilidad que no encontraba en ella misma. Esa mirada sobre el personaje se mezcló con recuerdos de su vida familiar y de las personas que la marcaron.

Consultada sobre si su “kryptonita” había sido su padre, el periodista Abrasha Rotenberg, respondió que ese lugar siempre lo ocupó su madre, la cantante Dina Rot. Sobre ella expresó admiración, respeto y fascinación, y la describió como “un personaje maravilloso”, una gran artista y una persona impresionante.

Sin embargo, Roth explicó que le costaba reconocer en sí misma cualidades parecidas a las que veía en Dina Rot. “Me costó mucha terapia eso…”, dijo. En cambio, definió como más sencillo y estimulante el vínculo con Abrasha Rotenberg.

La actriz sostuvo que, en general, la relación entre una hija y su padre puede resultar más fácil que la que tiene con su madre. Recordó que cuando era chica se preguntaba cuándo conocería a un hombre como su padre o como su hermano Ariel. “¡Mirá lo que pensaba!”, agregó.

La serie propone fantasía pop, pero sin perder la verdad de sus personajes

Roth describió a la producción sobre Moria Casán como una ficción de fantasía pop con referencias que le recuerdan a David Lynch y a Los Javis, Javier Ambrossi y Javier Calvo. También remarcó el trabajo del director Javier Van de Couter, especialmente por su mirada, el tratamiento de la luz y las decisiones ligadas al vestuario.

De todos modos, aclaró que los recursos visuales no pueden reemplazar la construcción emocional de quienes aparecen en pantalla. “Porque más allá de la fantasía cada personaje tiene que transmitir verdad, humanidad”, afirmó al explicar qué buscó dentro del universo narrativo de la serie.

Sobre la recepción de la ficción, Roth indicó que se trata de una situación particular porque el público acompañó a Moria Casán en tiempo real a lo largo de toda su vida. Por eso, consideró posible que la producción provoque respuestas distintas entre quienes ya conocen a la figura y quienes se acerquen desde otro lugar.

“Habrá personas a las que les va a gustar mucho y otras que no entenderán de qué va esta Moria”, expresó. La actriz destacó la audacia de Casán y de la historia que propone la serie, y la comparó con La Veneno, una producción que, según recordó, tuvo buena respuesta del público.

Para Roth, ambos relatos presentan varios puntos de contacto, aunque remarcó que Moria tiene una identidad propia. “Pero Moria es nuestra”, sostuvo antes de mencionar a Maradona, Messi y Favaloro como figuras que integran, según su mirada, una cantera de personajes argentinos reconocibles.

La conversación también abordó las muertes de personas cercanas al cine y a la cultura española. Roth recordó a Adolfo Aristarain, director con quien trabajó, y contó que tras su muerte escribió un texto que empezaba: “Ha muerto el último vencedor de las batallas perdidas”.

La actriz lo definió como el último de una estirpe y dijo que, por el momento, no encuentra otro realizador con su honestidad, coherencia, bronca, silencio y palabra. Agregó que lo extraña mucho y que Aristarain estaba cansado durante sus últimos tiempos.

También se refirió a Marisa Paredes y Eusebio Poncela, cuyas muertes ubicó dentro de un período duro. Relató que conoció a Paredes cuando era muy joven, en Ibiza, y que aquel encuentro se produjo casualmente junto a Poncela.

Sobre Poncela, señaló que tuvieron momentos de cercanía absoluta, que definió como de “siameses totales”, y otros de mayor distancia. Según contó, Pedro Almodóvar la llamó a las ocho y media de la mañana para comunicarle la muerte del actor. “Partió Eusebio, no sé qué decirte”, recordó que le dijo el director.

Roth relató que respondió: “Yo siempre pensé que nos íbamos a reencontrar en algún momento porque la vida no podía ser así”. De acuerdo con su recuerdo, Almodóvar contestó: “Yo también, pero no hubo oportunidad”.

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