La investigación contra el empresario porteño Marcelo Porcel por presunto abuso sexual agravado y corrupción de menores volvió a poner a Salta en la mira, luego de que su esposa, la salteña María Eugenia Llorente, quedara bajo análisis por un supuesto rol permisivo en los hechos denunciados por adolescentes del Colegio Palermo Chico de Buenos Aires.
La causa por presunto abuso sexual agravado y corrupción de menores que enfrenta el empresario Marcelo Porcel en Buenos Aires sumó en los últimos días un fuerte condimento salteño. La atención se corrió hacia su esposa, María Eugenia Llorente, señalada en el expediente por un posible papel permisivo en la dinámica de sometimiento denunciada por al menos diez estudiantes varones del Colegio Palermo Chico. La sospecha es que ambos habrían estado presentes en distintos escenarios de los hechos, en el marco de reuniones privadas en las que también se investigan maniobras vinculadas al consumo de alcohol y el contacto físico con los chicos.
Según lo difundido por el portal El Intra, Llorente sería oriunda de la ciudad de Salta e integrante de la familia Llorente Segón. En la causa se la ubica en los mismos espacios donde se habrían producido las conductas investigadas, y se la describe como “partícipe permisiva” frente a las acciones atribuidas a su marido, que incluyen situaciones encuadradas como posibles episodios de abuso y corrupción de menores.
El expediente, que se tramita en el fuero penal porteño, se encuentra todavía en etapa de instrucción. Restan completar varias medidas de prueba, entre ellas nuevas declaraciones en Cámara Gesell de adolescentes que, de acuerdo con la investigación, serían compañeros de colegio de los hijos del empresario.
El origen de la causa y los lugares donde se habrían dado los hechos
De acuerdo a la reconstrucción judicial, el caso se inició a partir del testimonio de diez adolescentes del Colegio Palermo Chico, en la Ciudad de Buenos Aires. Los chicos relataron supuestas situaciones de manipulación, ofrecimiento de dinero y regalos, además de invitaciones a apuestas ilegales, todo en un contexto de consumo de alcohol inducido y masajes con sustancias que fueron consideradas sospechosas por los investigadores.
Los jóvenes indicaron que su vínculo con Porcel se habría generado a través de la relación escolar con los hijos del empresario. La hipótesis que analiza la fiscalía es que, a partir de esa cercanía, el hombre habría logrado acercarse al grupo de compañeros y ganarse su confianza, lo que luego habría derivado en los episodios denunciados como posibles casos de abuso y corrupción de menores.
En el expediente figuran tres lugares señalados como escenarios centrales: el domicilio del matrimonio, una oficina ubicada sobre la Avenida del Libertador, en la Ciudad de Buenos Aires, y una finca situada en la zona de Cañuelas. En estas locaciones se concentrarían los episodios relatados por los denunciantes, que avanzan con sus testimonios bajo resguardo judicial.
En paralelo, la fiscalía intenta determinar qué grado de conocimiento y actuación habría tenido María Eugenia Llorente dentro de esa dinámica. La presencia de la mujer en los inmuebles mencionados motivó que se analice si su conducta podría configurar algún tipo de responsabilidad penal vinculada a los presuntos hechos de abuso sexual agravado.
Viajes, rumores de mudanza a Salta y tensión con las familias denunciantes
Mientras se desarrollan estas medidas, trascendió que la Justicia autorizó al matrimonio a viajar a Uruguay el 17 de diciembre pasado para asistir a una fiesta privada. La resolución se dictó sin que existiera una orden de detención preventiva ni una citación a indagatoria previa, lo que generó fuerte malestar entre los padres que impulsan la causa y siguen de cerca cada novedad del expediente.
En las últimas horas también se conoció, siempre según El Intra, que Llorente podría instalarse en Salta Capital durante las fiestas de fin de año. Los abogados que representan a las familias denunciantes interpretan este posible movimiento como una maniobra para intentar esquivar una eventual imputación penal, aunque hasta el momento no se informó públicamente ninguna restricción concreta para el desplazamiento de la mujer.
El letrado Pablo Hawlena Gianotti monitorea los pasos de Llorente y las decisiones del juzgado a la espera de que se defina su situación procesal. El foco está puesto en si la Justicia avanzará con una imputación formal que la incluya junto a Porcel en la causa por presunto abuso y corrupción de menores, o si continuará solo como figura señalada en los testimonios.
Lo que falta resolver en la instrucción judicial
La investigación permanece en curso y todavía restan varias medidas clave. Entre ellas, se deben completar las entrevistas en Cámara Gesell a los adolescentes que aún no declararon, lo que podría aportar nuevos detalles sobre la participación de cada uno de los adultos mencionados en el expediente.
En el ámbito empresarial porteño, la causa despertó especial atención debido a la trayectoria y el peso económico de la familia de Marcelo Porcel, lo que suma otra capa de impacto público a un expediente que, por su contenido y la gravedad de las figuras penales en juego, se mantiene bajo estricto seguimiento judicial.

