La Cámara Federal de Casación Penal dejó firme el procesamiento del gendarme Héctor Jesús Guerrero por las gravísimas lesiones que sufrió el fotógrafo y reportero gráfico Pablo Grillo durante una protesta frente al Congreso, al rechazar una queja presentada por la defensa. La resolución, dictada por la Sala II, consideró inadmisible el planteo que buscaba revisar la situación procesal del efectivo. El hecho investigado ocurrió durante una marcha en defensa de jubilados realizada en las inmediaciones del Palacio Legislativo.
Según la causa, el gendarme estaba apostado junto a un camión hidrante de la Policía Federal y realizó varios disparos con una pistola lanzagases, uno de los cuales impactó en la cabeza del fotógrafo Pablo Grillo, que estaba registrando la movilización. Los jueces destacaron que ya existe “doble conformidad judicial” sobre el caso y sostuvieron que la defensa no logró demostrar la existencia de una cuestión federal que habilite una revisión extraordinaria.
Las pericias balísticas y los videos incorporados al expediente señalaron que los disparos no siguieron la trayectoria permitida por los protocolos de actuación, sino que habrían sido efectuados casi en forma horizontal. A raíz del impacto, Grillo sufrió una fractura expuesta de cráneo y severos daños cerebrales, debiendo atravesar múltiples cirugías antes de poder volver a su casa en Lanús, donde sigue con tratamiento médico.
Casación rechazó la queja y sostuvo el procesamiento del gendarme
La Sala II de Casación, integrada por los jueces Alejandro W. Slokar, Guillermo J. Yacobucci y Ángela E. Ledesma, resolvió desestimar el recurso de queja presentado por la defensa de Guerrero. En su resolución, los magistrados remarcaron que “en el caso existe doble conformidad judicial”, es decir, que dos instancias previas ya habían avalado el procesamiento del gendarme.
Además, el tribunal puntualizó que la defensa particular de Guerrero “no ha argumentado adecuadamente la existencia de una cuestión federal” que justifique la apertura de una instancia extraordinaria. En consecuencia, la Cámara de Casación entendió que no correspondía volver a revisar el fondo de lo decidido por los tribunales inferiores.
De esta manera, quedó firme el procesamiento por los delitos de lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función, en concurso real con abuso de armas agravado, imputados a Guerrero en el expediente. La decisión mantiene al gendarme como principal acusado por las heridas que sufrió el fotógrafo Pablo Grillo en medio de la cobertura periodística de la protesta frente al Congreso.
Cómo fue el disparo que hirió al fotógrafo Pablo Grillo
El expediente se originó a partir de lo sucedido el 12 de marzo de 2025, en una marcha en defensa de los jubilados en la zona del Congreso. De acuerdo a la reconstrucción judicial, el gendarme Héctor Jesús Guerrero estaba ubicado junto a un camión hidrante de la Policía Federal en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Solís, desde donde efectuó varios disparos con una pistola lanzagases marca “Federal y Halcón”.
La investigación estableció que a las 17:18:05 uno de esos proyectiles alcanzó la cabeza de Pablo Grillo, que se encontraba aproximadamente a 50 metros, agachado y en cuclillas mientras sacaba fotos de la manifestación. Los registros fílmicos aportados por distintos medios de comunicación y por el organismo “Mapa de la Policía” fueron claves para definir la mecánica del disparo.
Según las pericias balísticas, los tiros se realizaron de manera casi horizontal, con una inclinación de 1,5°, y no con una trayectoria parabólica hacia arriba, como establecen los protocolos de uso de este tipo de armamento en contextos de protesta. Ese detalle técnico fue considerado relevante para sostener la calificación de abuso de armas y el agravante vinculado a la función del efectivo de Gendarmería.
Las graves secuelas que enfrenta hoy el reportero gráfico
El impacto de la granada de gas lacrimógeno provocó en Grillo una fractura expuesta de cráneo y importantes hematomas cerebrales, por lo que tuvo que ser sometido a varias cirugías, entre ellas una craneoplastía bilateral. A comienzos de este año, el fotógrafo fue dado de alta y pudo regresar a su vivienda en Lanús, luego de un extenso período de internación y rehabilitación.
A pesar de esa evolución favorable, el reportero gráfico todavía presenta secuelas neurológicas y motoras que exigen controles médicos permanentes y tratamiento continuado. Su mejoría permitió que pudiera firmar un escrito para incorporarse formalmente a la causa como querellante, en el que se presenta como “víctima directa de los delitos cometidos por el Cabo Primero Héctor Jesús Guerrero y demás integrantes de la Gendarmería que se encuentran bajo investigación”.

