El Carrileñazo en suspenso: reclamos por la deuda y la falta de definiciones

La concejal Samantha Correa puso en duda la realización del Carrileñazo por los números en rojo y la falta de precisiones sobre la deuda del festival en El Carril.

A semanas del período en el que suele celebrarse el Carrileñazo en El Carril, la concejal Samantha Correa encendió la alarma sobre el futuro del festival: advirtió por una millonaria deuda, cuestionó los números en rojo de las últimas ediciones y remarcó que, por ahora, no hay certezas ni sobre la organización ni sobre el financiamiento. Según planteó, el Carrileñazo, tal como viene funcionando, “ha dado más pérdidas que ganancias” y eso complica su continuidad.

El festival, que históricamente se realiza entre el 10 y el 20 de mayo, todavía no tiene confirmación oficial para este año, y la propia Correa puso sobre la mesa si corresponde seguir adelante con el evento en estas condiciones. En ese contexto, la discusión política y económica quedó instalada en el Concejo Deliberante de El Carril y entre las instituciones ligadas a la organización.

La polémica gira alrededor de cómo se manejaron los recursos públicos y qué pasó con las obligaciones que dejó la última edición, que, de acuerdo con la concejal, terminó con abultadas pérdidas para las arcas vinculadas al festival.

Correa denunció que el Carrileñazo dejó deuda y pérdidas millonarias

Para la edil, el punto crítico está en los resultados económicos de las últimas ediciones del Carrileñazo. Correa sostuvo que el festival “ha dado más pérdidas que ganancias” y que así es muy difícil justificar que se lo siga organizando del mismo modo. Según su planteo, antes de insistir con un nuevo armado debería haber un análisis detallado de los ingresos y egresos, algo que, asegura, hasta ahora no se vio de manera transparente.

La concejal afirmó que el cierre contable del año pasado fue negativo y que el festival terminó con una deuda cercana a los 80 millones de pesos. Ese rojo, remarcó, no solo abre un interrogante sobre la conveniencia de mantener el evento tal como está, sino también sobre la forma en que se administran los fondos públicos asociados a la actividad cultural en el municipio.

Correa insistió en que el problema no se agota en la cifra del déficit. También apuntó contra la falta de precisiones oficiales sobre cómo se afrontó esa deuda: “No sabemos si se pagó, cómo se resolvió o en qué estado está esa deuda. No hay información”, señaló, reclamando datos formales sobre el destino de los compromisos asumidos en la edición anterior del Carrileñazo.

La edil relacionó directamente la situación económica del festival con el impacto sobre los vecinos de El Carril. Desde su mirada, cuando un evento termina en pérdida y se usan fondos municipales, las consecuencias se trasladan a la comunidad, porque esos recursos podrían haberse orientado a otras necesidades locales.

Reclamos por la organizacion del Carrileñazo y el rol del municipio

Otro de los focos de la discusión que abrió Samantha Correa tiene que ver con quién se hace cargo del Carrileñazo y bajo qué esquema financiero. La concejal planteó que el festival debería pasar a manos de privados o instituciones que puedan sostenerlo sin comprometer plata del municipio cuando los números no cierran. Según explicó, si el resultado final vuelve a ser deficitario, el impacto no solo golpea a la organización, sino también al presupuesto público.

Correa recordó que el año pasado se produjo un cambio clave: la responsabilidad de la organización del Carrileñazo quedó en la Agrupación de Gauchos Coronel Luis Burela. Sin embargo, de acuerdo con lo que expuso la edil, el municipio continuó aportando montos económicos importantes para que el festival pudiera llevarse a cabo.

Pese a ese respaldo, el balance final fue, siempre según la versión de Correa, claramente desfavorable y terminó generando la deuda que hoy se discute. Para la concejal, esta combinación de aportes públicos y pérdidas obliga a revisar el modelo de gestión del evento y la forma en que se decide el uso de los recursos.

Tiempos ajustados y falta de definiciones oficiales sobre el festival

A la controversia económica se suma el apremio por los plazos. Correa marcó que, al 10 de abril, el margen de tiempo para organizar un festival de la magnitud del Carrileñazo es muy corto. “No se puede armar un festival en 15 días”, afirmó la concejal, al cuestionar que todavía no haya confirmación oficial ni cartelera ni detalles de la logística.

En sus declaraciones, también comparó la situación con lo que pasa en otros municipios salteños, donde, según dijo, las contrataciones de artistas, la organización del escenario, la seguridad y las fuentes de financiamiento se cierran con varios meses de anticipación. En cambio, en El Carril aún no se informó de manera pública si el Carrileñazo se hará, quién estará a cargo ni cómo se cubrirán los costos.

Pese a sus críticas, Samantha Correa reconoció que el Carrileñazo es parte de la identidad cultural de El Carril y que su eventual suspensión tendría un peso simbólico fuerte para la comunidad. No obstante, reiteró que, en las condiciones actuales, el festival representa un riesgo económico para la administración local. La discusión quedó sintetizada en una de sus frases más fuertes sobre los resultados de las últimas ediciones: “El Carrileñazo siempre dio pérdidas: Que no se haga”.

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