El mercado de la carne vacuna arrancó el año con un dato que preocupa: el aumento de precios convivió con un bajo consumo que llevó el promedio anual por habitante a 47,3 kilos en Argentina, el nivel más bajo en más de 20 años. Entre enero y marzo se consumieron 512.800 toneladas, con una caída de 10% frente al mismo período del año pasado, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina. Al mismo tiempo, la menor faena y el ritmo de las exportaciones siguen presionando sobre la oferta.
Las cifras muestran un cambio fuerte en el comportamiento del mercado interno. Mientras en los puntos de venta la carne siguió subiendo, las familias tuvieron cada vez más dificultades para sostener las compras habituales. En ese escenario, analistas del sector ya hablan de la posibilidad de que el consumo por persona baje todavía más en los próximos meses.
El bajo consumo de carne se profundizó en el inicio del año
De acuerdo con el relevamiento sectorial, el promedio anual por habitante quedó en 47,3 kilos. Ese registro se convirtió en el más bajo de las últimas dos décadas y reflejó una retracción que ya se venía viendo, pero que en el arranque de este año se hizo más marcada.
Entre enero y marzo, el consumo total fue de 512.800 toneladas. La comparación con el mismo tramo del año anterior arrojó una baja de 10%, una señal clara de que la demanda interna sigue golpeada, aun cuando la carne mantiene un lugar central en la mesa de los argentinos.
A la vez, las proyecciones que manejan consultores vinculados a la actividad no muestran alivio inmediato. Según advirtieron, el nivel actual podría seguir retrocediendo hasta ubicarse entre 43 y 44 kilos por persona si no cambian las condiciones del mercado.
El aumento en mostrador se suma a una oferta más ajustada
Uno de los factores que aparece detrás de este cuadro es la menor disponibilidad de hacienda. En abril se faenaron 960.900 cabezas, con una caída interanual de 15,3% respecto del mismo mes del año pasado. Esa merma redujo la oferta y, por lo tanto, agregó presión sobre los valores en carnicerías y supermercados.
En paralelo, las exportaciones se mantuvieron firmes durante el primer cuatrimestre. En ese período se enviaron al exterior 211.300 toneladas, por un valor de 1.399 millones de dólares. China siguió siendo el principal destino de esos embarques, lo que sostuvo la demanda externa.
Con menos faena y ventas al exterior sin freno, el mercado local quedó más exigido. Desde la cadena cárnica señalaron que la evolución de los precios depende de tres variables centrales: la oferta restringida, el sostenimiento de las exportaciones y una demanda interna cada vez más debilitada.
Qué pasó con los precios y cuáles fueron los cortes más afectados
El traslado a los mostradores ya se hizo sentir. En marzo, la carne vacuna aumentó 10,6% en el AMBA y acumuló una suba de 68,6% en doce meses. El kilo promedio se ubicó en $18.564, en un contexto que, según fuentes del sector, complica cada vez más a las familias al momento de hacer las compras.
Entre los cortes que registraron mayores incrementos fueron mencionados la picada común, la carnaza común y la falda. Además, especialistas del mercado advirtieron que, si la oferta sigue acotada y los salarios no acompañan, una parte del consumo podría correrse hacia otras proteínas, como el pollo o el cerdo.

