Cargnello invita a vivir la Navidad sembrando paz en las familias salteñas

En la misa de Navidad celebrada el 25 de diciembre en Salta, el arzobispo Mario Antonio Cargnello centró su homilía en un pedido concreto a los fieles: construir paz dentro de la familia y revisar los vínculos más cercanos. Ante la comunidad reunida, habló del sentido profundo de la Navidad, del nacimiento de Jesús como inicio nuevo para la humanidad y de cómo la confianza mutua en casa puede transformar la realidad cotidiana. También planteó qué imagen de Dios guía hoy a los creyentes y cómo eso impacta en la convivencia diaria.

Cargnello ligó la Navidad con la paz cotidiana en los hogares

Hacia el final de la celebración de Navidad, Mario Antonio Cargnello puso el foco en la vida diaria de los salteños. Indicó que, más allá de las costumbres propias de estas fechas, el desafío principal está en cómo se convive puertas adentro y en la manera en que se cuida el vínculo entre los integrantes de cada familia.

En ese tramo de la homilía, remarcó que la confianza entre las personas cercanas no es un detalle menor, sino una tarea central. Sostuvo que de esa actitud depende, en gran parte, la posibilidad de mejorar el entorno inmediato y la forma en que cada uno se relaciona con los demás.

El arzobispo resumió ese planteo en una frase dirigida a quienes participaron de la misa: “Mi confianza en el otro es una tarea fuerte de construcción de un mundo nuevo (…) estamos dispuestos a celebrar así la Navidad, volver a casa y sembrar paz, esa es la consigna”. El mensaje se presentó como propuesta concreta para después de la celebración litúrgica.

De ese modo, unió el contenido religioso de la Navidad con actos simples de la vida familiar, como el diálogo, el respeto y la disposición a escuchar. Según explicó, estas actitudes pueden transformar el clima dentro del hogar y darle coherencia al sentido de la fiesta cristiana.

La Navidad como comienzo nuevo para la humanidad

Durante la misa de Navidad, Cargnello invitó a mirar esta fecha desde varias miradas. No se limitó al aspecto emotivo o tradicional, sino que señaló que el nacimiento de Jesús, según la fe cristiana, irrumpe en la historia y la modifica de raíz.

El arzobispo afirmó que “el que nació es alguien que da un nuevo comienzo a la humanidad”, destacando que la Navidad no se reduce a un recuerdo del pasado, sino que funciona como punto de partida renovador para la vida de los creyentes en el presente.

Para profundizar esa idea, tomó como base el evangelio de Lucas. Desde ese texto bíblico, explicó que el nacimiento de Jesús revela algo esencial sobre Dios y sobre la relación entre Dios y las personas. Sostuvo: “El nacimiento de Jesús nos revela quién es verdaderamente Dios, nadie conoce a Dios sino Cristo que es el hijo eterno del Padre”.

Al vincular el pesebre de Belén con la comprensión de Dios, Cargnello buscó mostrar cómo la figura de Jesús, en su fragilidad de niño, contrasta con la imagen de poder que muchas veces se asocia erróneamente a lo divino. Así relacionó la celebración navideña con la forma en que se entiende la fe en la vida diaria.

Los gestos de María y el sentido del pesebre

En otro tramo de la homilía de Navidad, Cargnello se detuvo en la escena del nacimiento narrada por el evangelio de Lucas. Describió las acciones de María después del parto: dar a luz al niño, envolverlo en pañales y acostarlo en un pesebre, y explicó que cada gesto tiene un significado simbólico.

Presentó el nacimiento como señal de que el niño pertenece a Dios, interpretó el hecho de ser envuelto en pañales como muestra clara de su humanidad y destacó que ser recostado en un pesebre alude a una acogida limitada por parte de la humanidad, frente a la apertura y sencillez de los más humildes.

Según el arzobispo, estas escenas ayudan a entender qué lugar se le da hoy a Jesús y a su mensaje en la vida personal y comunitaria. A partir de allí, conectó el pesebre con la invitación a revisar las propias actitudes y prioridades.

La imagen de Dios y su impacto en los fieles

En su reflexión navideña, Cargnello también planteó una pregunta dirigida a los creyentes: qué tipo de Dios se está siguiendo en la práctica. Explicó que la Navidad es ocasión para medir si se lo piensa como una figura ligada al poder, al dinero, la violencia y el dominio sobre otros, o si se lo reconoce en la figura del Señor solidario que asume la condición humana.

Desde esa contraposición, el arzobispo animó a quienes estuvieron presentes en la misa de Navidad a revisar sus criterios y prioridades. Vinculó la forma de concebir a Dios con el modo en que cada persona vive el mensaje navideño en su rutina, especialmente en la casa y en la convivencia familiar.

De esta manera, el llamado a “sembrar paz” quedó directamente asociado al nacimiento de Jesús y a la manera en que cada creyente decide asumir esa referencia en su vida concreta.

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