En su última procesión de la Virgen del Perpetuo Socorro como arzobispo, Cargnello dejó un mensaje centrado en la necesidad de escuchar más en la vida diaria. Durante la celebración, el arzobispo de Salta habló de las dificultades que aparecen en la familia y en los vínculos cercanos cuando las distracciones ganan lugar. En ese marco, mencionó el peso de la televisión, la radio, los mensajes permanentes y el celular, y describió escenas comunes en las que las personas comparten un mismo espacio, aunque sin prestarse verdadera atención entre sí.
El planteo estuvo dirigido a situaciones cotidianas. Según expresó, muchas veces se pasan por alto las palabras de la esposa, del marido, de los hijos o de los padres. A partir de eso, remarcó que la comunicación fue siempre una base de la vida familiar, aunque hoy aparece atravesada por hábitos que interrumpen ese intercambio.
El mensaje de Cargnello apuntó a la vida familiar y comunitaria
Durante su intervención, el arzobispo señaló que las preocupaciones de todos los días pueden correr del centro a las personas más cercanas. “Se nos escapan a veces las palabras de la esposa, del marido, de los hijos, de los padres. Las ignoramos o no nos damos cuenta”, dijo en la procesión.
Además, vinculó esa idea con una mirada más amplia sobre la convivencia. Sostuvo que escuchar al otro sigue siendo una parte central de cualquier relación humana y advirtió que, aun cuando hay cercanía física, eso no siempre significa encuentro real ni diálogo.
La última procesión también dejó una advertencia sobre las pantallas
En otro tramo de su mensaje, Cargnello describió escenas atravesadas por el uso del teléfono celular. “Estamos dos novios y uno con el teléfono y el otro también, y no nos hablamos, no nos escuchamos”, afirmó al poner como ejemplo una situación frecuente.
También habló de los auriculares y sostuvo: “Se convierten en tapones para no escuchar la realidad muchas veces”. En la misma línea, afirmó que volver a prestar atención a los demás ayudaría a tener vínculos “más humanos”.
Hacia el final, relacionó esa reflexión con la figura de la Virgen del Perpetuo Socorro, a quien presentó como ejemplo de escucha atenta frente a la necesidad ajena. “La vida humana sin relaciones, ¿qué es? Un árbol que va creciendo solo y termina secándose”, afirmó durante la celebración.

