La característica que más identifica a los argentinos, según un estudio nacional

La investigación combinó entrevistas y una encuesta federal para medir consumos, costumbres y valores vinculados con lo argentino.

Una investigación nacional de la cátedra de Ciencia Política de la UBA puso el foco en una pregunta que atraviesa costumbres, consumos y formas de encuentro: qué característica identifica hoy a los argentinos. A partir de entrevistas y una encuesta de 400 casos en todo el país, el trabajo encontró que la pasión quedó al frente como valor más asociado a la identidad nacional. El relevamiento también mostró que lo argentino no se explica solo por productos emblemáticos, sino además por hábitos sociales, reuniones compartidas y criterios de compra donde pesan el precio, la calidad y la libertad de elegir.

El estudio fue impulsado por la socióloga y docente Natalia Gitelman, también CEO de DatosClaros, junto a estudiantes próximos a graduarse. Durante un cuatrimestre, el equipo buscó precisar qué entiende hoy la sociedad por “lo argentino”, cuáles son los bienes que mejor lo representan y de qué manera se combinan valores, prácticas cotidianas y decisiones de consumo.

Entre las referencias más nombradas aparecieron el mate, el asado, el dulce de leche y los alfajores. Sin embargo, el informe remarcó que esos elementos no alcanzan por sí solos para definir una identidad tan amplia. En los resultados también cobraron peso los momentos compartidos, como juntarse con amigos o familiares, comer en grupo y darle lugar a lo comunitario en la vida diaria.

La característica que quedó primera por encima de los símbolos clásicos

Dentro del apartado dedicado a los valores, la pasión fue el rasgo más mencionado. Según explicó Gitelman, ese dato surgió antes del campeonato mundial de fútbol, por lo que no quedó atado a ese contexto ni a una coyuntura puntual. La investigadora lo presentó como una marca transversal en la forma en que los argentinos se reconocen a sí mismos.

Ese resultado convivió con otro hallazgo central del trabajo: la identidad argentina no se ordena únicamente alrededor de objetos o alimentos típicos. Aunque el mate y el asado mantienen un lugar fuerte en el imaginario social, la investigación señaló que el sentido de pertenencia también se construye en torno a experiencias concretas de sociabilidad.

En esa línea, el relevamiento describió una presencia marcada de encuentros cotidianos vinculados a la comida, la charla y el tiempo compartido. Para el equipo, esos espacios funcionan como parte de la trama que sostiene la idea de lo nacional, junto con bienes tradicionales y costumbres que siguen vigentes en distintas regiones del país.

Gitelman resumió esa mirada al señalar que “el compartir es un valor superimportante”. Esa definición apareció enlazada con el peso que tienen los vínculos personales y la vida social en la percepción de la identidad argentina relevada por la encuesta y las entrevistas.

Qué identifica a la Argentina cuando entra en juego el consumo

Otro eje del trabajo estuvo puesto en la manera en que las personas eligen qué comprar. Allí, la conclusión fue que el origen nacional de un producto no define por sí mismo la decisión. En cambio, el precio, la calidad y la variedad aparecieron como variables centrales en la conducta de consumo.

En una entrevista con Infobae en Vivo A las Nueve, Gitelman lo sintetizó de esta manera: “No por el origen decido qué comprar, sino por precio, calidad y libertad de elección”. Esa frase condensó uno de los hallazgos más repetidos del informe, que registró una lógica práctica antes que una preferencia automática por lo nacional.

La investigación detectó además perfiles distintos frente al consumo. Por un lado, ubicó a quienes compran según su conveniencia personal sin considerar demasiado la procedencia de lo que adquieren. Por otro, relevó a quienes sí le asignan un valor especial a lo hecho en Argentina, incluso cuando eso implica pagar más. Entre esos extremos aparecieron posiciones intermedias.

De acuerdo con el estudio, esa variedad de posturas refleja la heterogeneidad social del país. No hay una sola forma de entender la relación entre identidad y compra, sino un abanico de conductas en las que se mezclan hábitos tradicionales, preferencias individuales y condiciones concretas del mercado.

Los argentinos del interior y del AMBA no miran igual los mismos símbolos

Las diferencias territoriales también ocuparon un lugar importante en el análisis. El relevamiento registró contrastes entre el Área Metropolitana de Buenos Aires y el interior del país al momento de definir qué representa mejor a la Argentina. Según Gitelman, en las provincias se observa una valoración más fuerte de los bienes ligados a la tierra y a la producción local.

En cambio, en el área metropolitana aparece una mirada más urbana y más abierta a referencias globales. La investigadora lo explicó con una frase puntual: “La urbanidad te lleva a ser más global”. Esa diferencia fue una de las claves usadas por el equipo para interpretar cómo cambian los sentidos de pertenencia según el territorio.

El trabajo sumó otro dato en esa misma dirección: las economías regionales influyen en la manera de definir lo argentino. Allí donde el arraigo local tiene más peso, también ganan visibilidad productos y hábitos vinculados con la producción propia de cada zona. En las grandes ciudades, en paralelo, crece la incidencia de tendencias globales de consumo.

Aun con esas diferencias, el mate y el asado conservaron una relación más cercana con el interior del país dentro de los resultados obtenidos. Al mismo tiempo, el informe advirtió que la imagen de Argentina que suele proyectarse hacia afuera responde más a una lógica metropolitana que al conjunto de identidades federales que conviven en el país.

Una identidad múltiple y sin un patrón único para definir lo nacional

Lejos de plantear una idea uniforme, la investigación describió a la identidad argentina como una composición diversa. Según el informe, conviven personas que mantienen rituales tradicionales con otras que incorporan prácticas de consumo y hábitos asociados a corrientes más globales. Esa mezcla, para el equipo, forma parte de la definición actual de lo argentino.

El trabajo también examinó si existían divisiones fuertes ligadas a la política o a la conducta electoral. Gitelman indicó que se analizó esa relación, pero aclaró que las diferencias encontradas fueron menores. De acuerdo con su explicación, las personas ordenan sus valores y sus estrategias de consumo adaptándose a las realidades que enfrentan, sin cambios drásticos atribuibles a razones políticas.

Sobre los atributos negativos, el relevamiento incluyó una exploración de rasgos como la soberbia o la desconfianza. Sin embargo, esos elementos no tuvieron una presencia significativa ni en las entrevistas ni en la encuesta. “No aparecieron cosas negativas”, explicó Gitelman al referirse a los datos recogidos.

Ese punto fue leído por la investigadora en relación con otro de los hallazgos del estudio: la importancia de la vida social y del sentido de pertenencia. En lugar de una imagen dominada por la fragmentación o el individualismo, el informe registró una gravitación fuerte de los vínculos y de los momentos compartidos en la vida cotidiana.

En sus conclusiones, la pesquisa de la cátedra de Ciencia Política de la UBA definió la identidad argentina como una trama social en la que se combinan productos, valores, costumbres y formas de relacionarse. El mate, el asado, los encuentros alrededor de la comida y la pasión aparecieron dentro de ese mapa más amplio que buscó precisar qué significa hoy “lo argentino”.

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