Caputo: “Hay muchísima gente que no puede evitar pensar que a la Argentina le tiene que ir mal”

El ministro Caputo analizo la suba de precios, el rol de los pesos y adelanto como piensan afrontar los vencimientos de la deuda externa sin salir a los mercados internacionales.

El ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a apuntar contra la caída en la demanda de pesos como uno de los factores que explican la aceleración de la inflación en los últimos meses. Al hablar ante empresarios y operadores financieros, remarcó que el Gobierno puede controlar cuántos pesos emite, pero no decidir cuántos quiere tener la gente, y ligó esa desconfianza con el freno en el proceso de baja de la inflación que se venía observando hasta mediados del año pasado.

Caputo hizo estas definiciones al exponer en el 21.º Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas, donde repasó la dinámica de precios, el peso de los regulados y de los alimentos, y la estrategia oficial para enfrentar los próximos vencimientos de deuda externa sin recurrir a colocaciones en los mercados internacionales.

El funcionario sostuvo que la inflación de febrero, que se ubicó en 2,9 % por segundo mes consecutivo, refleja tanto el impacto de la recomposición de precios relativos como el menor interés de los agentes económicos en mantener sus ahorros en pesos, lo que a su criterio presiona sobre los precios y dificulta que el índice general siga bajando al ritmo esperado.

Caputo remarcó que el Gobierno no puede obligar a la gente a tener pesos ni controlar su confianza en la moneda

En el tramo inicial de su discurso, Caputo puso el foco en la relación entre pesos e inflación. “No podemos forzarlos a ustedes a tener pesos en el bolsillo si no quieren”, enfatizó ante el auditorio, al describir el límite que ve en la intervención oficial sobre la demanda de moneda local.

Según su planteo, el Poder Ejecutivo puede definir políticas para restringir la emisión de pesos, pero no cuenta con instrumentos directos para modificar la confianza de la población en la moneda argentina. Esa desconfianza, explicó, se traduce en una menor voluntad de quedarse en pesos y en una búsqueda de cobertura en otros activos, lo cual termina impactando en la inflación.

El ministro recordó que, hasta mediados del año pasado, el índice de precios mostraba una baja sostenida. Sin embargo, señaló que esa tendencia se interrumpió en los últimos meses. “Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete u ocho meses”, describió al repasar la evolución del indicador.

Caputo vinculó ese “retroceso” con el comportamiento de la inflación de los últimos meses, que dejó atrás la fase de mejora y se estabilizó en niveles que, si bien son inferiores a los de otros períodos, aún preocupan al equipo económico. Atribuyó esa dinámica a una combinación de factores: por un lado, el reacomodamiento de tarifas y otros regulados; por otro, la menor demanda de pesos por parte de empresas y familias.

En ese contexto, el ministro insistió en que la política económica actual busca, por un lado, sostener el freno en la emisión y, por otro, generar condiciones para que vuelva a fortalecerse la demanda de pesos, aunque admitió que esta última parte depende en gran medida de la percepción social y del clima político.

Reacomodamiento de precios, inflación y plan para la deuda externa

Al meterse de lleno en los motivos específicos de la suba reciente de la inflación, Caputo detalló que la actualización de precios relativos jugó un papel central. Señaló que los ajustes en tarifas reguladas y en alimentos, con la carne a la cabeza, tuvieron un impacto directo sobre el índice de precios, al empujar hacia arriba varios rubros al mismo tiempo.

“Tuvimos que subir regulados más de lo que se venía haciendo, tuvo un impacto, y la carne tuvo un impacto fuertísimo”, dijo el ministro, al explicar por qué el índice general dejó de mostrar una baja pronunciada. Pese a eso, planteó que esos golpes serían de alcance limitado en el tiempo y que el sendero de desinflación no se habría modificado.

En esa línea, Caputo afirmó ante los asistentes al simposio que, según las proyecciones oficiales, “a partir de ahora deberíamos volver a un proceso de desinflación”. No dio cifras puntuales, pero dejó en claro que el objetivo del equipo económico es retomar el camino de descenso de la inflación tras el impacto de los reacomodamientos.

La hoja de ruta frente a los vencimientos de deuda y el rol del contexto político

Además del análisis sobre la inflación y el comportamiento de los pesos, el ministro se refirió a los próximos vencimientos de deuda externa. Aseguró que el Gobierno ya definió una estrategia para atender esos pagos sin recurrir a la emisión de nuevos títulos en los mercados internacionales, un punto seguido con atención por el sector financiero.

De acuerdo con lo que adelantó, el plan oficial contempla alternativas de financiamiento diferentes a las colocaciones externas tradicionales, con el objetivo de cubrir los compromisos de capital de corto y mediano plazo evitando una nueva salida al mercado global de deuda. No detalló cuáles serán esas vías, pero remarcó que la “hoja de ruta” ya está diseñada.

Sobre el final de su exposición, Caputo volvió a poner el foco en el vínculo entre economía y clima social. Indicó que, a su entender, uno de los mayores desafíos actuales no pasa solo por las variables técnicas, sino por la percepción de la ciudadanía. “Hoy es casi más difícil lidiar con el escepticismo de mucha gente producto de nuestro pasado que con nuestra economía”, señaló ante el auditorio.

En esa misma línea, sostuvo que, desde su perspectiva, la economía “se encuentra en orden”, aunque reconoció que la desconfianza acumulada después de años de inestabilidad sigue funcionando como un freno para que más personas vuelvan a elegir quedarse en pesos y para que la baja de la inflación se consolide con mayor rapidez.

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