Una cancha levantada en un terreno de barrio empezó a cumplir un papel mucho más amplio que el deportivo en Salta. La iniciativa, impulsada por Juan Torrico, director del club Defensores del Chaco, reúne a más de 20 chicos con entrenamientos, meriendas y un espacio de contención pensado para prevenir el avance de las drogas. El proyecto nació de encuentros sencillos entre niños de la zona y, con el paso del tiempo, se transformó en una cita fija de los miércoles y sábados, en un contexto marcado por la preocupación por el consumo en distintos puntos del interior salteño.
El lugar fue nombrado “6 de Junio” y funciona como punto de reunión para un grupo que hoy se hace llamar “Furiosos”. Antes de cada jornada, además del fútbol, hay una actividad compartida con mate cocido, arroz con leche y tortillas fritas. Torrico explicó en el programa Qué Pasa a la Mañana que la tarea la sostiene de manera voluntaria y remarcó: “Lo hago por el cariño que les tengo a los chicos”.
Una cancha de barrio se volvió un punto para prevenir riesgos
La propuesta comenzó hace seis años, cuando Pablo, hijo de Juan Torrico, compró una pelota y se juntó a jugar con otros chicos del lugar. En ese momento apenas participaban dos o tres, pero la convocatoria fue creciendo hasta reunir a un grupo más amplio y constante.
Con el tiempo, ese espacio improvisado pasó a ser una referencia para los chicos del barrio. Ya no se trató solo de jugar un partido, sino también de tener una rutina y un lugar donde encontrarse en un ambiente cuidado.
En esa zona, según se informó, existe preocupación por el avance de las drogas y por la falta de oportunidades. Por eso, la cancha empezó a funcionar como una alternativa concreta para mantener a los chicos ocupados, cerca del deporte y lejos de la calle.
El deporte y una merienda sencilla sostienen la convocatoria
Antes de cada entrenamiento, se realiza una actividad a la que Torrico llama “horita feliz”. En ese momento, los chicos comparten mate cocido, arroz con leche y tortillas fritas, una práctica que acompaña la jornada y fortalece el sentido de grupo.
El equipo, identificado como “Furiosos”, entrena los miércoles y sábados. Además, recibió indumentaria donada por la Iglesia Franciscana, un aporte que ayudó a darle continuidad a la iniciativa comunitaria.
Torrico lleva adelante esta tarea de forma voluntaria. Al explicar por qué sostiene el proyecto, dijo: “Lo hago por el cariño que les tengo a los chicos”.
Cómo sumarse a la iniciativa contra las drogas
De acuerdo con lo difundido, el objetivo principal es ofrecer un sitio seguro donde los chicos puedan jugar, crecer y sentirse acompañados. La propuesta apunta a dar contención social en un ámbito atravesado por la preocupación por el consumo de drogas.
Para quienes quieran colaborar o acercarse a la actividad, el contacto informado es el 3873162262.

