Indignación en La Silleta por una decisión municipal que expuso falta de empatía en medio del dolor
Una situación profundamente dolorosa y difícil de explicar generó indignación en La Silleta durante los últimos días del año. Según denunciaron vecinos ante este medio, una familia silletana fue privada del uso de la sala velatoria municipal para despedir a su pequeño hijo, fallecido en Buenos Aires luego de permanecer internado durante dos meses a la espera de un trasplante de riñón que finalmente no logró superar.
La madre del niño, Marta, relató que al iniciar los trámites para el regreso del cuerpo a su pueblo natal —donde el niño creció, fue a la escuela y construyó sus vínculos— se comunicó con el delegado municipal Lorenzo Vilte, a fin de solicitar el uso de la sala velatoria, tal como corresponde a cualquier vecino de La Silleta.
Sin embargo, la respuesta que recibió fue negativa. De acuerdo al testimonio recogido por este medio, la autorización fue denegada bajo un argumento estrictamente burocrático vinculado al domicilio que figuraba en el DNI del niño, desestimando por completo su pertenencia real y afectiva a la comunidad silletana.

La situación se tornó aún más grave cuando, según indicaron los vecinos, el responsable del área se refirió al niño fallecido como “el extinto”, una expresión que fue interpretada como un gesto de absoluta falta de humanidad y sensibilidad, especialmente en un contexto de duelo extremo.
Resignada ante la negativa, la madre agradeció al menos haber recibido una respuesta y, atravesada por el dolor, debió buscar por sus propios medios un lugar alternativo para despedir a su hijo.
“Para algunas cosas somos del municipio, para otras no”
La decisión municipal desató una fuerte reacción en La Silleta. Vecinos se acercaron a este medio para expresar su malestar y describir lo ocurrido como una afrenta inaceptable.
“Es una vergüenza. Para las necesidades urgentes no pertenecemos a Quijano, pero para otras cuestiones sí”, expresó un vecino.
“Si el municipio es uno solo, no debería importar si el domicilio figura como La Silleta, Villa El Dique o Campo Quijano”, agregó otra vecina.
“No pasa por ser delegado, pasa por ser buena persona. En un momento así no se puede responder con frialdad”, sostuvo otro testimonio.
La madre del niño, todavía conmocionada, también compartió su bronca e impotencia:
“Cuando les conviene somos un barrio más, cuando no, somos otro municipio. No le deseo a nadie lo que estoy pasando”.
La ausencia del área de Acción Social en un momento crítico y la inacción del área de Asistencia Crítica
Otro de los puntos que generó fuertes cuestionamientos fue la total ausencia de intervención del área de Asistencia Crítica de Acción Social, que se encuentra a cargo de Belén Clemente Barboza. Según indicaron vecinos y familiares, no hubo acompañamiento institucional, ni asistencia concreta ante una situación que claramente requería contención y respuesta inmediata por parte del Estado municipal.
La falta de articulación entre las áreas, sumada a la negativa administrativa, dejó a la familia completamente sola en uno de los momentos más duros que puede atravesar una persona.
Los testimonios recogidos reflejan un malestar que va más allá de este caso puntual y que expone una forma de gestión percibida como lejana, rígida y deshumanizada, incluso frente a situaciones de extrema vulnerabilidad.
La información fue dada a conocer originalmente por el medio local Tiempo Quijaneño, cuyas publicaciones generaron un fuerte impacto en la comunidad silletana y reabrieron el debate sobre el rol del Estado municipal en contextos de dolor y emergencia social.

