La Cámara Federal de Salta revocó el sobreseimiento del camionero Héctor David Romero y dispuso que la causa por la desaparición de María Cash continúe en el Juzgado Federal N° 2 de Salta. El tribunal consideró que todavía hay indicios que deben analizarse de forma conjunta y pidió profundizar la recolección de pruebas antes de cerrar el expediente. La jueza Mariela Giménez seguirá al frente de la investigación, mientras la justicia federal mantiene como eje la última vez que se vio a María Cash en la rotonda de Torzalito, en General Güemes, en julio de 2011.
La Cámara Federal dejó sin efecto el sobreseimiento de Romero
La Sala I de la Cámara Federal de Salta resolvió que la investigación por la desaparición de María Cash continúe centrada en la figura del camionero salteño Héctor David Romero, quien había sido beneficiado con un sobreseimiento en mayo de este año. Los camaristas hicieron lugar al planteo del fiscal federal y revocaron esa decisión, al entender que no se alcanzó todavía el nivel de certeza necesario para cerrar la causa en esta etapa.
La resolución, firmada por los jueces Santiago French, Ernesto Solá Espeche y Luis Renato Rabbi Baldi Cabanillas, remarcó que la situación de Romero no puede darse por concluida porque aún restan medidas de prueba vinculadas con la hipótesis de autoría planteada tanto por la fiscalía como por la querella. Según el fallo, la decisión de primera instancia significó un cierre anticipado del proceso, incompatible con el estado actual del expediente.
Al mismo tiempo, la Cámara rechazó el pedido de apartamiento de la jueza federal Mariela Giménez, presentado por el Ministerio Público Fiscal y por los representantes de la familia de la joven desaparecida. De esta manera, el caso de María Cash seguirá tramitando en el Juzgado Federal N° 2 de Salta, bajo la misma magistrada, al no haberse detectado —de acuerdo con la resolución— elementos objetivos que justifiquen un cambio de jueza en este momento.
Los camaristas aclararon además que su intervención se limitó exclusivamente a revisar el sobreseimiento dictado a favor de Romero. En el tramo resolutivo dejaron constancia de que ante la Sala I no se discutió ningún pedido de procesamiento contra el camionero, por lo que ese punto no formó parte del análisis del tribunal.
Indicios pendientes, contradicciones y el rol del camionero
En su análisis, la Cámara Federal puso el foco en la existencia de diversos indicios que, a criterio del tribunal, deben ser revisados de manera global y no por separado. Los jueces señalaron que la prueba en torno a Héctor David Romero y a la desaparición de María Cash todavía presenta “zonas oscuras” que impiden descartar la hipótesis acusatoria. Por esa razón, ordenaron agotar las medidas de prueba pendientes antes de evaluar un cierre definitivo.
Romero estaba imputado por el homicidio de María Cash y cumplía prisión domiciliaria en General Güemes desde fines de 2024. Con el sobreseimiento ahora revocado, la Cámara consideró que en la etapa de instrucción no corresponde aplicar de forma plena el principio de la duda a favor del imputado. Para dictar un sobreseimiento —marcaron los jueces— es necesario descartar con claridad la participación de la persona investigada, algo que en este caso dijeron que no está demostrado.
Entre los puntos que el fiscal federal Eduardo Villalba viene remarcando en la causa, figuran las contradicciones que, según su análisis, surgen de las propias declaraciones de Romero. Uno de los aspectos que generó mayor atención es la explicación del camionero sobre cómo identificó a la joven que subió a su vehículo en la rotonda de Torzalito, en Güemes, el 8 de julio de 2011, señalada por el expediente como la última vez que se vio con vida a María Cash.
Mientras varios testigos describieron con detalle la apariencia física y la ropa que llevaba la diseñadora en los días previos a desaparecer, Romero afirmó que no recuerda el rostro de la pasajera, que no la miró directamente y que ni siquiera puede asegurar que se tratara de María Cash. Para la acusación, esta versión resulta difícil de compatibilizar con el contexto del viaje, ya que el chofer compartió la cabina del camión con la joven durante un tramo del recorrido.
El relato del viaje, el santuario y las pericias solicitadas
Otro de los puntos cuestionados por la fiscalía es el relato de Romero sobre el lugar donde habría descendido la joven. El camionero declaró que María Cash le pidió bajar en la zona del santuario de la Difunta Correa al ver la presencia de otros camiones. Sin embargo, la acusación destacó que, de acuerdo con la descripción del trazado vial incorporada al expediente, la visibilidad previa de ese sector se ve condicionada por una curva, lo que dificultaría advertir con anticipación el movimiento de vehículos en el área.
Además, el Ministerio Público puso en duda la maniobra que Romero dijo haber realizado para frenar el camión con acoplado y carga sobre ese tramo de la ruta y a la velocidad indicada. Según se detalla en la causa, las características del lugar no coincidirían con la forma en que el imputado afirmó haber detenido el rodado, por lo que se requirieron nuevas pericias técnicas para verificar ese punto concreto del testimonio.
Frente a estas inconsistencias y a otros elementos acumulados a lo largo del expediente, la Cámara Federal ordenó profundizar la investigación mediante nuevas diligencias, entre ellas peritajes viales, análisis complementarios sobre el entorno del camionero y una evaluación integral de todos los indicios. El tribunal remarcó que la prueba reunida hasta ahora en la causa María Cash aún no fue aclarada de manera suficiente y que quedan aspectos sin resolver que impiden descartar la hipótesis principal de la acusación.
En paralelo, el expediente mantiene como eje el derrotero de María Cash en los días previos a su desaparición. La joven, de 29 años, diseñadora de indumentaria y residente en la Ciudad de Buenos Aires, viajó en micro desde Retiro hacia San Salvador de Jujuy el 4 de julio de 2011 y luego se desplazó por distintas localidades del NOA. Su paradero se desconoce desde la tarde del 8 de julio de 2011, cuando los registros del caso la ubican por última vez en la rotonda de Torzalito, en General Güemes, vinculada al camión conducido por Héctor David Romero.
Fuente:Tribuno

