Un nuevo informe educativo encendió la luz de alerta: para 2030, la educación primaria en Argentina tendría un 27% menos de alumnos que en 2023, y Salta no quedaría afuera de ese escenario. Las proyecciones vinculan de forma directa la baja de la matrícula con la caída de nacimientos registrada en los últimos años y estiman que la provincia podría perder más de 40.000 estudiantes en ese nivel. El trabajo, elaborado por el Observatorio Argentinos por la Educación, plantea que este cambio demográfico obliga a revisar cómo se usan hoy los recursos del sistema escolar en todo el país.
De acuerdo con el documento, la reducción de chicos y chicas en las aulas no solo modificará la cantidad de secciones y cargos docentes, sino que también exigirá repensar la organización de las escuelas y la forma en que se distribuye el presupuesto educativo. Los autores remarcan que, si bien el proceso se explica principalmente por menos nacimientos, el impacto final dependerá de las decisiones que tomen las jurisdicciones a la hora de planificar.
En el caso de Salta, los datos oficiales de Registro Civil muestran una baja sostenida de inscripciones de nacimientos entre 2022 y 2025, lo que define el panorama sobre el que se calcula la futura matrícula. Con ese telón de fondo, el informe se propone abrir una discusión técnica sobre cómo reorganizar recursos, infraestructura y cargos sin aumentar el gasto total, pero sí mejorando su calidad y focalización.
Caída de matrícula primaria y proyecciones hacia 2030
El estudio “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado” sostiene que, si se mantienen las tendencias actuales, en 2030 habrá 1,2 millones de estudiantes menos en la primaria de todo el país respecto de 2023. Esto equivale, según el Observatorio, a una baja del 27% de la matrícula. Para Salta se proyecta un descenso en la misma proporción, también del 27%, con más de 40.000 alumnos menos en ese nivel.
Estos cálculos se basan en proyecciones demográficas de la Dirección Nacional de Población y en datos oficiales de la Secretaría de Educación sobre matrícula, secciones y cargos docentes. A partir de ese cruce de información, el informe modela escenarios posibles y analiza qué podría pasar con la cantidad de grados, la carga horaria de los docentes y la organización interna de las escuelas de gestión estatal y privada.
Los autores subrayan que la caída de matrícula no se limita a una cuestión numérica. El documento insiste en que la disminución de estudiantes abre una oportunidad para revisar la forma en que se asignan los recursos y se planifican las políticas educativas. Entre los puntos señalados se encuentran la redefinición de estrategias pedagógicas, la distribución de docentes entre zonas urbanas y rurales, la adecuación de edificios escolares y la articulación con los niveles terciario y universitario.
El texto también hace foco en que este proceso tendrá ritmos distintos según la provincia y el tipo de gestión, por lo que recomienda que cada jurisdicción trabaje con sus propios datos actualizados. La sugerencia es anticiparse, usando la información disponible para planificar de manera gradual los cambios que se requieran en los próximos años.
Nacimientos en Salta: la base demográfica del cambio
Para entender lo que pasará con las aulas salteñas, el informe toma como referencia la caída de nacimientos registrada en la provincia. El Registro Civil notificó que en 2025 se inscribieron 14.066 nacimientos en todo el territorio provincial, una cifra que se ubica por debajo de los años anteriores y confirma una baja persistente.
Los datos oficiales muestran que en 2022 se habían registrado 19.178 inscripciones de nacimientos, en 2023 fueron 17.482 y, en 2024, 14.622. En ese período, de 2022 a 2025, la provincia perdió alrededor de 5.000 inscripciones, lo que delimita con claridad el escenario demográfico sobre el cual se calcula la futura cantidad de alumnos en la escuela primaria.
Según el Observatorio Argentinos por la Educación, la relación entre menos nacimientos y menos alumnos será un elemento clave para proyectar la demanda de escuelas, cargos docentes y secciones en cada localidad. Los investigadores señalan que esta tendencia ya se está viendo y que impactará de lleno en la organización de la Educación Pública y privada. A partir de estos datos, el informe plantea que los sistemas educativos provinciales deberán revisar de qué manera estructuran grupos, turnos y oferta educativa en el corto y mediano plazo.
El trabajo también recoge la preocupación por lo que ocurrirá en zonas rurales y contextos inhóspitos, donde la caída de matrícula puede convivir con mayores dificultades de acceso. En estos casos, los desafíos pasan tanto por sostener escuelas en lugares con pocos estudiantes como por garantizar condiciones adecuadas de enseñanza.
Oportunidades y riesgos según los autores del informe
El economista Martín De Simone, uno de los autores del documento, plantea que la baja de la tasa de natalidad puede abrir un margen para mejorar la inversión por alumno. “La caída de la tasa de natalidad en Argentina puede tener múltiples efectos, tanto negativos como positivos. En el sistema educativo, sin embargo, abre una oportunidad: sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante”, afirma en el informe. Según explica, si esos fondos se orientan a intervenciones basadas en evidencia, podrían traducirse en mejoras concretas en los niveles de aprendizaje.
De Simone también advierte que el sistema escolar podría desaprovechar esa posibilidad si no se adapta a tiempo. “El riesgo es que la inercia institucional y objetivos que no ponen el aprendizaje en el centro hagan que esta ventana de oportunidad se desperdicie. Este reporte busca justamente abrir la discusión sobre cómo aprovecharla a tiempo y de la mejor manera posible, antes de que se cierre”, indica en otro tramo del trabajo difundido por Argentinos por la Educación.
Su colega Martín Nistal, también coautor, remarca la importancia de que las provincias incorporen estas proyecciones a la planificación de sus sistemas educativos. “El primer punto es marcarle a las provincias la nueva situación que se proyecta para los próximos años. Y el segundo punto del informe es dado que esto va a pasar indefectiblemente, ¿cuál es la mejor forma de afrontar esto? Y en ese sentido, destacamos que no hacer nada es el peor escenario”, señala.
El documento fue elaborado por De Simone (Banco Mundial), María Sol Alzú y Nistal (Argentinos por la Educación), con el objetivo de mostrar de qué modo la baja en la matrícula impactará en el sistema y qué alternativas existen para reorganizar recursos en este nuevo contexto.
Impacto diferenciado en escuelas públicas y privadas
Además de analizar el panorama general, el informe recoge el aporte de la investigadora del Conicet y de la Universidad de San Andrés, y profesora de la Universidad Austral, Cecilia Adrogué, quien advierte que la baja de matrícula no afectará por igual a la gestión estatal y a la privada. “Es importante mencionar que los efectos serán bien diferenciados según se trate del sistema de gestión pública o el sistema de gestión privada”, señala.
Adrogué explica que, en las escuelas estatales, el presupuesto se define principalmente por las partidas que se asignan desde el nivel central y no por la cantidad de alumnos que se inscriben cada año. En cambio, en las instituciones privadas la matrícula está directamente vinculada con los recursos que perciben. Según la investigadora, los colegios privados deberán enfrentar “un desafío mayúsculo” para “poder solventar con menos alumnos una estructura que les quedará grande”. Con este contraste, el informe concluye su repaso de cómo la caída de la natalidad y la baja de la matrícula primaria reconfiguran el mapa educativo argentino.

