A diez días del femicidio de Natalia Cruz, la atención de las fuerzas de seguridad está puesta en los cerros de Campo Quijano, donde un gran despliegue intenta localizar a Orlando Serapio, principal sospechoso del crimen. Más de 70 efectivos trabajan en una amplia zona de altura, asistidos por tecnología y perros de búsqueda, sobre el corredor de la ruta nacional 51. Las autoridades concentraron los operativos en el paraje Chorrillos, área clave dentro del dispositivo montado en el oeste salteño.
Amplio operativo en los cerros
En la zona montañosa cercana al kilómetro 45 de la ruta nacional 51, en jurisdicción de Campo Quijano, los rastrillajes se extienden sobre un radio aproximado de 200 kilómetros. Los policías recorren quebradas, sendas y laderas de los cerros, apoyados por equipos especializados en alta montaña. El área elegida para el operativo coincide con el lugar donde fue encontrada la camioneta que habría utilizado Orlando Serapio antes de internarse en la zona de altura.
La localización de ese vehículo en el paraje Chorrillos marcó un punto de inflexión en la búsqueda, ya que desde entonces se reforzó la presencia policial en los alrededores. Los uniformados se distribuyen en distintos grupos para cubrir el terreno y evitar que el sospechoso salga de la región sin ser detectado. El trabajo se desarrolla desde primeras horas de la mañana y se ajusta a las condiciones climáticas en la montaña.
Fuentes vinculadas al operativo señalaron que el objetivo es cerrar todos los posibles caminos de escape dentro de la zona de cerros de Campo Quijano. Para eso, se diagramaron recorridos simultáneos en distintos niveles de altura, combinando patrullajes a pie y apoyo vehicular por la traza de la ruta nacional 51 y por accesos secundarios utilizados por lugareños.
Tecnología, perros adiestrados y presunción sobre el estado de Serapio
En el dispositivo participan canes entrenados para búsqueda de personas y drones térmicos de la Policía Federal, que sobrevuelan los cerros y transmiten imágenes en tiempo real. Los drones detectaron indicios que orientan a los investigadores sobre la posible ruta de escape de Orlando Serapio hacia sectores más altos y de difícil acceso. Esa información se cruza con los rastros que marcan los perros y con huellas relevadas por los grupos en tierra.
De acuerdo con información publicada por El Tribuno y otras fuentes consultadas, los investigadores consideran que Orlando Serapio se encontraría en una situación física complicada, con signos de cansancio y posible deshidratación por la exposición prolongada en alta montaña. Esa hipótesis refuerza la idea de que el cerco policial podría limitar sus movimientos y acotar las áreas donde podría permanecer oculto.
Las mismas fuentes no descartan que, ante el avance del operativo y la presión en los cerros, el sospechoso termine entregándose si no logra seguir evitando a los grupos especiales que patrullan las laderas y quebradas. Por el momento, la prioridad oficial es sostener la búsqueda sostenida con todos los recursos disponibles en Campo Quijano y zonas vecinas.
Investigación sobre posible red de apoyo al prófugo
Mientras el rastrillaje continúa en los cerros vinculados al caso de Natalia Cruz, la Policía lleva adelante una línea de investigación paralela sobre quiénes habrían asistido a Orlando Serapio tras el femicidio. Los pesquisas analizan si el acusado recibió provisiones y ayuda logística de terceras personas para mantenerse oculto durante estos diez días. Esa asistencia podría haberle permitido desplazarse por distintos puntos de la zona sin ser detectado en los primeros momentos del operativo.
Los investigadores trabajan sobre datos aportados por testimonios y registros que podrían reconstruir los movimientos del prófugo desde el día del hecho hasta su presunta llegada a los cerros de Campo Quijano. En paralelo, el cerco de montaña se mantiene activo con los más de 70 policías afectados al operativo, los drones térmicos y los canes especializados que siguen realizando recorridos diarios en el área de Chorrillos y sus alrededores.

