La interna de La Libertad Avanza en el Senado sumó este miércoles un capítulo de alto voltaje político: Patricia Bullrich avisó que no acompañará el retiro del pliego de María Verónica Michelli, puso a disposición su renuncia a la jefatura del bloque y Javier Milei decidió no aceptarla. La definición dejó al oficialismo en estado de deliberación desde el lunes y abrió reproches cruzados entre senadores, funcionarios y armadores del espacio. El foco del conflicto es una candidatura judicial objetada por la Casa Rosada, pero el episodio también expuso un debate más amplio sobre obediencia partidaria, conducción interna y margen de autonomía dentro de la bancada.
Según la reconstrucción del caso, la senadora comunicó su postura a sus pares apenas minutos antes de publicarla en la red social X. En ese intercambio interno dejó claro que votará en contra de retirar la postulación de Michelli y que ya había hablado del tema con Milei. En esa conversación, además, acercó argumentos políticos e institucionales para sostener su desacuerdo con la orden que bajó desde el Poder Ejecutivo.
La tensión se encendió luego de que el Presidente resolviera vetar la candidatura de Michelli por su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, quien investigó el caso $LIBRA. A partir de ahí, la discusión dejó de ser solo sobre un pliego y pasó a tocar la relación entre el Gobierno nacional y sus propios senadores, además del trato con sectores dialoguistas que venían colaborando con el oficialismo en la Cámara alta.
Patricia Bullrich dejó en claro que no acompañará el retiro del pliego
En la charla con el Presidente, Bullrich sostuvo una posición que después mantuvo frente al bloque. De acuerdo con fuentes citadas en la reconstrucción periodística original, la titular de la bancada dijo que “hay todo un electorado que necesita gestos republicanos”. También hizo hincapié en que apartar a una postulante por su parentesco con otra persona, y más todavía si se trata de un periodista, no ayudaba “en momentos en que tenemos que levantar la imagen y reconstruir al votante” de La Libertad Avanza.
El intercambio entre ambos no habría sido áspero en las formas, pero sí dejó una diferencia política visible. En medio de esa conversación, la senadora ofreció su renuncia a la conducción del bloque. La respuesta de Milei fue rechazar esa salida. Por ahora, no aparecieron señales firmes de un reemplazo, de modo que Bullrich sigue al frente de la bancada mientras crece la discusión interna por los alcances de su decisión.
El encuentro cara a cara con el resto de los senadores del espacio recién podía concretarse este miércoles, cuando Bullrich regresara de un viaje a Mendoza, adonde asistió a una conferencia sobre ciberseguridad. Hasta ese momento, el debate siguió por canales informales y chats internos, con apoyos parciales, silencios y cuestionamientos. La decisión de desobedecer la postura presidencial en una votación considerada sensible dejó secuelas que todavía no se cerraron.
Uno de los testigos del intercambio en el chat describió así la reacción inicial: “Algunos, cuatro o cinco, la apoyaron, y una senadora manifestó su diferencia con la postura de Patricia; los demás nos quedamos en silencio”. Entre los respaldos que ya se mencionaban dentro del espacio aparecían Carmen Álvarez Rivero, de Córdoba, con pasado político junto a Bullrich en Pro, y Luis Juez, aliado del oficialismo que suele moverse con autonomía aun después de haberse incorporado al bloque libertario.
La posible renuncia de Bullrich destapó una discusión por la disciplina interna
La objeción más marcada, aunque planteada con cuidado, llegó desde la senadora neuquina Nadia Márquez. Según las versiones citadas, la legisladora sostuvo que todos los integrantes de la bancada llegaron a ese lugar por Javier Milei y que, por lo tanto, debían seguir las indicaciones del jefe de Estado. Márquez integra el grupo identificado como el de los “ultras” cercanos a los hermanos Milei, junto con María Emilia Orozco, de Salta, y Joaquín Benegas Lynch, de Entre Ríos.
Ese planteo abrió una pregunta más de fondo dentro del bloque: hasta dónde puede llegar la autonomía de un senador oficialista cuando no coincide con una instrucción del Ejecutivo. Un legislador puso ese dilema en palabras directas al preguntar: “¿Esto significa que ahora yo puedo votar en contra de la Ley Hojarasca porque me parece una estupidez que [el ministro de Desregulación, Federico] Sturzenegger quiere derogar la ley del Lobizón (el Presidente como padrino del séptimo hijo varón), que a mí me parece buena porque es una tradición sostenida por años?”. Luego agregó: “Pero esto es un bloque político”.
La frase sintetizó el clima que se instaló en la bancada. Incluso entre quienes comparten la postura de Bullrich sobre el pliego, apareció la preocupación por el antecedente político que puede dejar esta decisión. Para algunos senadores, el caso Michelli no se agota en una candidatura judicial, sino que toca el modo en que se ordena el oficialismo en el Congreso y la capacidad de la conducción para evitar fisuras públicas.
Otro integrante del espacio leyó la jugada de la senadora en una clave más amplia. “Creo que ella jugó, dio un mensaje que va más allá de los pliegos”, afirmó, al deslizar que detrás de este movimiento puede haber una estrategia de mayor alcance. Esa lectura sumó todavía más ruido en un momento en que la bancada ya venía atravesando tensiones por su relación con aliados y por el reparto de poder dentro de las comisiones.
Milei, Pagotto y la Comisión de Acuerdos quedaron en el centro de los reproches
Dentro del bloque también quedó bajo la lupa la actuación de Juan Carlos Pagotto, presidente de la Comisión de Acuerdos. El senador riojano, alineado con la Casa Rosada, mantiene retenido el dictamen de Michelli pese a que ya tendría las firmas necesarias para llegar al recinto. Según distintas fuentes, esa definición responde a instrucciones de Karina Milei. Un integrante del oficialismo resumió ese malestar con una frase breve: “Si presentaba el despacho, nada de esto hubiera pasado”.
A partir de ese punto se desató una cadena de pases de factura que, según la reconstrucción publicada, alcanzó a Javier Milei, Karina Milei, la propia Bullrich, Pagotto y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques. Las críticas no se concentraron en un solo lado. Mientras un sector cuestionó la resistencia de la Casa Rosada a sostener el pliego, otro puso en discusión la manera en que Bullrich armó acuerdos con provinciales, radicales y referentes de Pro en la Comisión de Acuerdos.
En esa comisión, de acuerdo con los datos mencionados, conviven cinco oficialistas y nueve dialoguistas. Esos nueve fueron los que firmaron el dictamen favorable a Michelli. Un legislador del oficialismo cuestionó esa ingeniería parlamentaria con esta observación: “Por conformar a provinciales, radicales y al Pro terminó dándole la mayoría a la oposición dialoguista”. La crítica apuntó de lleno a la estrategia de alianzas que impulsó la jefa del bloque.
Del otro lado, quienes respaldan a Bullrich concentraron sus cuestionamientos en el Ministerio de Justicia y en la revisión previa de los antecedentes de los postulantes. Mahiques quedó entre los más señalados por no haber advertido antes un dato que luego derivó en la decisión presidencial de bajar la candidatura. Un legislador libertario lo expresó con ironía: “Ni siquiera hacía falta que movieran el aparato de inteligencia; con googlear los nombres o preguntarle a ChatGPT antes de enviar los pliegos le habrían ahorrado al Presidente este problema”.
Además, en un despacho cercano a la senadora remarcaron que ella ya había advertido en la mesa política, la semana pasada, que pedir el retiro del pliego de Michelli podía resultar inconveniente. Según esa versión, Bullrich sostuvo entonces que esa medida le iba a dar todavía más visibilidad al caso, ya que el pedido debía resolverse mediante una votación en el recinto. Frente a esa objeción, sus aliados aseguran que la respuesta fue otra: “No es así, el ministro de Justicia nos dijo que no hace falta votarlo”.
Siempre según ese relato, la titular del bloque insistió en que el Reglamento del Senado sí establece la votación de los retiros. Esa advertencia, sin embargo, no habría sido tomada en cuenta. Con ese desacuerdo de fondo, el bloque oficialista siguió en deliberación y la crisis interna quedó abierta después de que Patricia Bullrich confirmara su postura, ofreciera su renuncia y Javier Milei decidiera mantenerla en la conducción.

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