Bobi murió a los 31 años: la historia del perro más viejo del mundo

Guinness World Records había validado su edad mediante registros veterinarios y una base oficial de mascotas portuguesa.

Bobi, el perro portugués reconocido por Guinness World Records como el más viejo del mundo y de la historia documentada, murió a los 31 años y 165 días. El animal falleció en un hospital veterinario, según la información difundida por la organización de récords. Había vivido siempre con Leonel Costa y su familia en Conqueiros, Portugal, donde su historia ganó atención internacional por su longevidad.

La muerte fue comunicada por la veterinaria Karen Becker, quien había conocido al perro en distintas oportunidades. Bobi había obtenido sus reconocimientos oficiales el 2 de febrero de 2023, después de que su edad fuera revisada a partir de registros médicos veterinarios y una base de datos autorizada en Portugal.

La validación del récord del perro más viejo

Guinness World Records confirmó que Bobi era el perro vivo más viejo y también el de mayor edad documentada. La distinción fue concedida luego de revisar los antecedentes del Serviço Médico-Veterinário do Município de Leiria.

La información fue corroborada además por SIAC, una base de datos de mascotas habilitada por el gobierno portugués. Ese sistema es administrado por el Sindicato Nacional dos Médicos Veterinários.

Con esa documentación, Bobi superó la edad de cualquier otro perro registrado hasta entonces. Su caso se difundió en distintos países y reunió el interés de personas vinculadas al cuidado de animales.

De un cobertizo a una vida con la familia Costa

Bobi sobrevivió de cachorro luego de quedar escondido entre leña dentro del lugar donde había nacido. Formaba parte de una camada de cuatro animales y la familia Costa ya tenía varios perros, por lo que los padres de Leonel no planeaban conservar a los recién nacidos.

El cachorro permaneció oculto de manera accidental entre una pila de leña del cobertizo. Días más tarde, Leonel y sus hermanos lo encontraron y decidieron mantenerlo escondido.

Cuando los adultos advirtieron que Bobi seguía allí, el perro ya se había integrado a la casa. Desde entonces vivió en Conqueiros junto a Leonel Costa y el resto de su familia.

La vida de Bobi en Portugal

Leonel Costa relacionó la larga vida de Bobi con la tranquilidad del entorno y la comida hecha en casa. También mencionó que el perro podía moverse con libertad por los espacios naturales cercanos a la vivienda.

Durante sus últimos años, Bobi perdió movilidad, aunque continuó pasando tiempo en el patio trasero, acompañado por gatos que convivían con él. Más de 100 personas participaron de su festejo por los 31 años.

Al comunicar su fallecimiento, Karen Becker escribió: “Anoche, este dulce niño ganó sus alas”.

Para Leonel, Bobi fue “el último de una larga generación de animales” de su familia.

Leer más:

Más noticias: