La causa quedó en manos de la fiscal Silvana Pen, quien dispuso peritajes informáticos sobre esos dispositivos. Los especialistas detectaron comunicaciones que fueron eliminadas en distintos momentos, tanto previos como posteriores a la desaparición de la beba, lo que encendió nuevas sospechas dentro de la investigación.
La fiscalía de Córdoba analiza los mensajes borrados del entorno de la beba
Según publicó el medio Vía País, la fiscal Pen ordenó el secuestro de varios teléfonos celulares pertenecientes a familiares directos y a personas vinculadas a la casa donde vive la beba. Peritos informáticos comenzaron a revisar uno por uno los equipos y localizaron mensajes borrados en distintas franjas horarias, conectadas al momento en que se reportó la desaparición.
Los investigadores buscan ahora determinar qué tipo de contenido se intentó eliminar, en qué momento exacto se hizo y si guarda relación con el tiempo en que la nena estuvo ausente. La hipótesis es que esas comunicaciones podrían aportar datos clave para entender qué ocurrió dentro y fuera de la vivienda.
En paralelo, se realiza una revisión detallada de las cámaras de seguridad de la zona. Fuentes de la investigación señalaron que se está trabajando “cuadro por cuadro” con las imágenes, para identificar posibles movimientos, recorridos y personas que hayan transitado cerca del domicilio o del sector de monte donde finalmente fue localizada la niña.
Movimientos en la vivienda y dudas sobre cómo apareció la beba
Dentro de la casa familiar también surgieron elementos que llamaron la atención de la Justicia. De acuerdo con lo que trascendió de la investigación, entre el momento en que dejaron de ver a la beba y la denuncia formal, alguien habría quitado plantas de marihuana del interior de la vivienda. Los pesquisas intentan establecer si ese hecho está vinculado con el caso o si se trata de una maniobra paralela.
Otro punto que se transformó en eje de las pericias es el estado en que fue encontrada la niña. Cuando los rescatistas la hallaron, tenía la ropa puesta del lado del revés, algo que los especialistas consideran difícil de concretar por sus propios medios a esa edad. Esa situación alimenta la sospecha de intervención de otra persona en el período en que estuvo desaparecida.
Además, al momento del hallazgo se indicó que la beba estaba descalza en una zona de monte. Sin embargo, los informes preliminares señalaron que no se detectaron heridas visibles en los pies ni signos claros de haber permanecido muchas horas a la intemperie. Este detalle reforzó las dudas sobre cuánto tiempo real estuvo en ese lugar y si fue dejada allí poco antes de que la encontraran.
Hipótesis sobre cómo se movió la beba y antecedentes en la zona
Con todos estos datos, cobró fuerza entre los investigadores una hipótesis central: que la beba no se perdió sola, sino que habría sido retenida y luego trasladada hasta el sitio donde apareció, en cercanías de su domicilio en Cosquín, Córdoba. El importante despliegue de búsqueda, que incluyó a más de 250 personas y activó la alerta Sofía, podría haber influido para que quien la tuviera decidiera abandonarla en un punto cercano.
En las declaraciones brindadas por la familia también surgieron elementos que fueron incorporados al expediente. El abuelo de la nena contó que la mascota de la casa, a la que definió como agresiva, se había escapado tiempo atrás hacia el mismo sector donde apareció la menor, lo que llevó a revisar nuevamente ese espacio.
De acuerdo con lo consignado en la causa, esa misma zona ya habría estado vinculada a un hecho grave ocurrido años atrás. Por ese motivo, los investigadores volvieron a centrar la mirada en los antecedentes del lugar y en las condiciones de seguridad del área en la que finalmente se produjo el hallazgo de la beba.

