Australia apunta a espías de Irán por ataques contra judíos

La ASIO vinculó a la Guardia Revolucionaria con incendios investigados en 2024 y los expedientes judiciales siguen bajo reserva.

Australia mantiene abierta una crisis diplomática con Irán después de que la inteligencia local atribuyera a espías vinculados con la Guardia Revolucionaria la coordinación de ataques contra judíos en Sídney y Melbourne durante 2024. La información fue presentada por Mike Burgess, titular de la ASIO, en su informe anual sobre amenazas nacionales. Según las autoridades, dos personas que habían vivido en el país actuaron como nexos para operaciones contra un restaurante kosher y una sinagoga. Teherán rechazó las acusaciones, mientras los expedientes judiciales siguen activos y con identidades reservadas.

La denuncia oficial derivó en la expulsión del embajador iraní y en una ruptura diplomática con Teherán. Sin embargo, el gobierno de Irán negó cualquier participación en los hechos señalados por Australia y rechazó el vínculo que las autoridades australianas trazaron con la Guardia Revolucionaria.

La pista de la ASIO sobre Irán y los ataques

Mike Burgess, director general de la Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad, expuso los datos durante la presentación del informe anual de amenazas. Allí sostuvo que la Guardia Revolucionaria usó a dos agentes que habían residido antes en Australia para encaminar ataques contra blancos judíos.

Uno de los episodios bajo análisis es el ataque con explosivos incendiarios contra Lewis’ Continental Kitchen, un restaurante kosher ubicado en Sídney. Según el reporte oficial, la coordinación habría estado en manos de un ciudadano australiano que vive en Irán y que ocupa un rango alto dentro de la estructura vinculada con la Guardia Revolucionaria.

Burgess indicó que ese hombre manejaba redes internacionales ligadas al grupo iraní. Las autoridades no difundieron su identidad debido a que las causas continúan en trámite y cualquier dato público podría afectar actuaciones judiciales en curso.

Los casos de Sídney y Melbourne bajo investigación

El otro hecho mencionado por la inteligencia australiana fue el incendio de la sinagoga Adass Israel, en Melbourne. En ese expediente, los investigadores señalaron a un exresidente australiano que habría sido reclutado por milicias iraquíes y que contaba con antecedentes criminales.

De acuerdo con la ASIO, la Guardia Revolucionaria se habría interesado en ese perfil por sus vínculos delictivos. Burgess también informó que, tras hacerse pública la presunta participación iraní, los responsables en Teherán dejaron de respaldar al exresidente señalado en el caso de Melbourne. Bajo presión policial, esa persona fue encarcelada en Irak, según la información difundida por el titular del organismo.

Los dos ataques ocurrieron con dos meses de diferencia durante 2024. En paralelo, varios detenidos enfrentan cargos relacionados con esos incendios, aunque las autoridades no confirmaron si sabían quiénes eran sus verdaderos empleadores.

La ola contra judíos que abrió nuevas medidas en Australia

El informe apareció en medio de un fuerte aumento de incidentes antisemitas en Australia. El Consejo Ejecutivo de la Judería Australiana contabilizó más de 3.000 ataques físicos contra personas e infraestructuras judías entre 2024 y finales de 2025, sin incluir hechos de acoso digital.

Ese registro triplicó el promedio anual de la década anterior, estimado en casi 1.858 casos por año. Entre los hechos denunciados figuraron ataques con explosivos caseros y fuego contra sinagogas, centros infantiles y vehículos en Sídney y Melbourne.

El caso más grave se registró el 14 de diciembre de 2025, cuando dos atacantes identificados con ideologías islamistas radicales abrieron fuego durante una celebración de Janucá en la playa de Bondi, en Sídney. El ataque dejó 15 muertos y 39 heridos y fue definido como el peor atentado terrorista cometido en territorio australiano.

Después de la acumulación de episodios, Australia endureció las penas por el uso y la exhibición de simbología nazi y por los saludos fascistas. Además, la Policía Federal Australiana desplegó equipos especializados para investigar amenazas de muerte y casos de acoso cibernético contra integrantes de la comunidad judía.

En enero de 2026, la gobernadora general creó la Comisión Real sobre el Antisemitismo y la Cohesión Social. El organismo, presidido por Virginia Bell, fue establecido para investigar las raíces del fenómeno y evaluar la respuesta estatal frente a los ataques y amenazas registrados.

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