Preocupa el ausentismo de estudiantes en el nivel secundario en Argentina

Un nuevo informe sobre escuelas secundarias revela que crece la inasistencia de estudiantes en Argentina y se consolida como el principal problema dentro de las aulas.

Un relevamiento nacional volvió a poner el foco en el ausentismo de estudiantes en la escuela secundaria en Argentina, que ya es señalado como el principal problema por casi la mitad de los directores. Basado en las pruebas Aprender 2024, el informe muestra que más del 50% de los alumnos del último año faltó al menos 15 días de clases hasta octubre de 2024 y alerta sobre el impacto en el aprendizaje y en las futuras posibilidades laborales de los jóvenes.

El trabajo, elaborado por la organización Argentinos por la Educación, también marca fuertes diferencias entre provincias y destaca que la tendencia a faltar se consolidó en los últimos años, con raíces en la etapa posterior a la pandemia. A pesar de esto, no existe un registro nacional unificado de asistencia, por lo que los analistas advierten que los datos conocidos probablemente representen un piso del problema.

Las cifras surgen de autorreportes de los propios estudiantes y fueron analizadas por el observatorio de datos de Argentinos por la Educación, que identificó no solo el crecimiento del ausentismo, sino también un corrimiento hacia niveles de inasistencia más graves.

Directores alertan por el ausentismo y la falta de estudiantes en el aula

En las encuestas vinculadas a las pruebas Aprender 2024, el 46% de los directores de escuelas secundarias de Argentina ubicó el ausentismo de estudiantes como su mayor preocupación. De esta manera, la inasistencia quedó por encima de otros temas que tradicionalmente aparecen entre los primeros lugares, como la impuntualidad de los alumnos, que llegó al 45%, los bajos resultados educativos, con 39%, y el ausentismo docente, señalado por el 37%.

Dentro de ese escenario, los responsables de las instituciones no solo reconocen el problema, sino que también le asignan un peso concreto en el día a día de las aulas. Un 32% de los directivos describió el nivel de inasistencia como un inconveniente “moderado” para enseñar, mientras que un 15% lo definió directamente como un obstáculo serio para el desarrollo normal de las clases.

Este diagnóstico coloca a la presencia de los estudiantes en el centro del debate educativo y marca que, más allá de los contenidos o los recursos, una parte importante de las dificultades actuales pasa por lograr que los chicos estén sentados en el aula de manera sostenida durante el ciclo lectivo.

Más estudiantes faltan 15 días o más y se agrava el ausentismo alto

El informe de Argentinos por la Educación se concentró en quienes cursan el último año de la secundaria y detectó un salto en la cantidad de faltas informadas. El 51% de esos estudiantes declaró haber faltado al menos 15 días a clases hasta octubre de 2024, mientras que en 2022 esa proporción era del 44%. Es decir, en dos años se registró una suba de 7 puntos porcentuales en los niveles de inasistencia más elevados.

Al desglosar los datos, el estudio encontró que crecen, sobre todo, los grupos con más faltas. El segmento de alumnos con más de 20 inasistencias pasó del 26% al 30% en ese período. A la vez, el grupo de quienes acumularon entre 15 y 19 días ausentes aumentó del 18% al 21%. Para los autores, este movimiento consolida una tendencia hacia escenarios más críticos en términos de continuidad escolar.

En cambio, se redujo la franja de ausentismo medio. Entre los estudiantes que faltaron entre 5 y 14 veces, el porcentaje bajó del 41% al 34%. Esto sugiere que una parte de esos alumnos se desplazó a categorías con faltas más graves. Por su parte, el grupo con mejor asistencia –quienes no faltaron o tuvieron menos de 5 inasistencias– prácticamente no cambió: pasó del 12% al 13%.

Esa estabilidad en el extremo con conducta más regular contrasta con el deterioro en los niveles intermedios y altos, donde más chicos parecen estar faltando con frecuencia suficiente como para poner en riesgo sus aprendizajes y su trayectoria educativa.

Cómo se midió el ausentismo y qué límites tiene la información

Para construir el panorama de ausentismo de estudiantes en la secundaria en Argentina, los investigadores se apoyaron en autorreportes: son los propios alumnos los que contestan cuántas veces faltaron. No existe hoy un sistema nacional que registre de manera nominal y unificada la asistencia en todas las provincias, por lo que no hay una base administrativa única que ordene la información.

El coautor del informe y director del observatorio de datos de Argentinos por la Educación, Martín Nistal, explicó en diálogo con C5N que esta carencia obliga a recurrir a estos instrumentos y, al mismo tiempo, limita la precisión de los resultados. Según señaló, solo en tres provincias hay datos oficiales de asistencia citados en notas periodísticas, y únicamente Mendoza publicó en su momento un informe específico sobre el tema.

Nistal advirtió además que la inasistencia declarada suele estar por debajo de lo real: “La inasistencia autorreportada suele ser bastante menos que lo que en realidad sucede. Esto respondieron los chicos que fueron a clases el día en el que se tomó la prueba Aprender. Entonces, habría que tomarlo como un piso”, remarcó, planteando que el problema podría ser aún más grande de lo que muestran las cifras actuales.

Origen del problema, causas de las faltas y diferencias entre provincias

En su análisis general, Martín Nistal sostuvo que el ausentismo de estudiantes es un problema instalado desde hace tiempo en Argentina y lo relacionó con procesos que se profundizaron en la salida de la pandemia. “El ausentismo estudiantil es un problema serio desde hace rato en Argentina. Tiene muchos resabios post pandemia. Muchos países empezaron a experimentar este tipo de problemas”, indicó en la entrevista televisiva.

El estudio también indagó en los motivos que los propios alumnos señalan para explicar por qué no van a clases. Los problemas de salud aparecen como la razón más mencionada, con el 62% de las respuestas. En segundo lugar, aunque lejos en porcentaje, se ubicó la falta de ganas de asistir a la escuela, con un 39%. Más atrás quedaron las dificultades para llegar al establecimiento, con 34%, y las llegadas tarde, que explican el 32% de las inasistencias. En cambio, las situaciones familiares y laborales se ubicaron entre las menos nombradas.

Otro punto fuerte del trabajo es la comparación por provincia. El informe ubica a Buenos Aires como la jurisdicción con mayor proporción de alumnos del último año con 15 faltas o más, con un 66%. Luego aparecen la Ciudad de Buenos Aires, con 59%, Tierra del Fuego, con 55%, y La Pampa, con 54%. En el otro extremo del listado figuran Jujuy, con 30%, San Juan, con 29%, y Santiago del Estero, con 28%, entre las que presentan menor nivel de ausentismo reportado.

Contrastes territoriales y margen de acción local

Para Nistal, las diferencias entre distritos no siguen el comportamiento clásico que suele observarse en otros indicadores educativos. En este caso, el mapa del ausentismo de estudiantes no coincide con el patrón socioeconómico habitual. “No hay un patrón obvio socioeconómico. Por ejemplo, cuando se ven datos de resultado de aprendizaje en Argentina, se da muy obvio el patrón: a las provincias más ricas les va mejor que a las más pobres. Entonces, las desigualdades en las provincias son las desigualdades educativas. Sin embargo, en este caso no ocurre eso”, explicó.

El especialista mencionó como ejemplo que la provincia de Buenos Aires tiene niveles de ausentismo más altos que la Ciudad de Buenos Aires, a pesar de no ser un distrito más rico. A partir de estos contrastes, remarcó que existe “mucho margen para hacer” a nivel local, ya que provincias con contextos relativamente parecidos muestran comportamientos distintos en cuanto a la asistencia a clases.

Según el análisis del observatorio, la forma en que cada sistema organiza la escuela, las políticas de seguimiento de los alumnos y la relación con las familias puede influir en que el ausentismo se mantenga bajo control o se torne más frecuente.

Consecuencias y posibles respuestas frente al ausentismo

El informe también detalla cómo se reparte la inasistencia a lo largo del año. Hay momentos del calendario escolar donde el ausentismo de estudiantes sube con fuerza. Nistal señaló que, antes y después de las vacaciones de invierno, se disparan las faltas porque muchos chicos se van unos días antes o vuelven más tarde. Algo similar ocurre en la previa de los feriados, donde se detecta una baja en la presencia en las aulas.

A esa dinámica se suma un patrón semanal: los lunes y los viernes tienden a ser los días con menor asistencia. Según el especialista, esto podría vincularse con la forma en que las personas eligen organizar sus ausencias en general, extendiendo los fines de semana cuando falta a alguna actividad.

Más allá de la foto de cada momento del año, el estudio de Argentinos por la Educación subraya los efectos de faltar seguido en el recorrido posterior de los jóvenes. Nistal destacó que la evidencia internacional muestra una relación directa entre asistencia y aprendizajes: “Los problemas de ausentismo tienen connotaciones en los aprendizajes de los estudiantes en un corto y largo plazo. Si un chico aprende menos, le costará más entrar a la universidad o acceder a un trabajo”, señaló.

El informe vincula también la inasistencia frecuente con el riesgo de abandono escolar, dificultades para sostener un empleo y hábitos que se consolidan desde la secundaria. Según el analista, un estudiante que falta mucho puede quedar más expuesto a contextos de menor contención social y luego tener menos disciplina para mantener la regularidad en ámbitos laborales.

En cuanto a las respuestas posibles, Nistal planteó tres líneas generales de acción: mejorar los sistemas de información para conocer con precisión cuántas veces faltan los chicos, reforzar la comunicación con las familias y la comunidad educativa sobre la importancia de ir a clases y asegurar condiciones básicas de funcionamiento escolar, con escuelas abiertas y docentes trabajando de manera regular.

El especialista añadió que, al mismo tiempo, se observa una baja en las tasas de repitencia que no está asociada a mejoras en los aprendizajes ni a una asistencia plena. Según su lectura, esto indica que hoy la cantidad de faltas tiene pocos efectos concretos en términos de promoción de grado dentro de las provincias.

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