En Campo Quijano, un grupo de artesanos de la Quebrada del Toro llevó adelante una nueva reunión de noviembre en el tradicional Comedor de Griselda, donde compartieron almuerzo, repasaron ventas recientes y recordaron al Padre Chifri. Durante la jornada presentaron sus últimas piezas, cobraron por los productos vendidos en la Casa “Padre Chifri” y en una página web, armaron un arbolito navideño con figuras de lana de fieltro y dialogaron sobre el tiempo de Adviento y la Navidad, antes de regresar a sus casas dejando el salón ordenado.
En Campo Quijano se concretó una nueva reunión mensual de los artesanos de la Quebrada del Toro en el histórico Comedor de Griselda, un espacio conocido por haber dado de comer durante años a viajeros, trabajadores de las minas y personas que cruzaban hacia Chile. En este encuentro de noviembre, las y los productores se acercaron con sus trabajos más recientes, repasaron el detalle de las ventas y compartieron un almuerzo preparado especialmente para la ocasión.
El Comedor de Griselda funcionó, una vez más, como punto de referencia para quienes mantienen vivo el trabajo artesanal en la zona de la quebrada. Allí se recopiló la producción de distintas comunidades, se revisó cómo se vienen moviendo las ventas y se reforzó la idea de sostener una actividad económica organizada sobre el intercambio monetario, sin volver al sistema de trueque que era habitual en la región años atrás.
Durante la reunión, las personas presentes llevaron sus tejidos, piezas en lana, objetos decorativos y otras artesanías, y recibieron el dinero correspondiente por lo comercializado en la Casa “Padre Chifri” y a través de una página web dedicada a difundir y ofrecer estos productos. Según se comentó entre los asistentes, se busca continuar “con el mismo impulso y amor que el Padre Chifri los animó a trabajar para vender sus productos y eliminar el sistema de trueque”.
Arbolito de Navidad en fieltro y homenaje a la capilla de Alfarcito
Una de las propuestas centrales de esta nueva reunión de artesanos de la Quebrada del Toro fue el armado de un arbolito navideño sobre una de las paredes del comedor. El diseño se construyó con figuras de lana de fieltro realizadas por los propios productores, que aportaron diferentes motivos andinos y religiosos.
Dentro de esa composición, tuvo un lugar destacado la imagen de la capilla de Alfarcito, que se transformó en uno de los puntos centrales del arbolito. La elección de este símbolo buscó remarcar el peso que tiene ese espacio religioso y comunitario para muchas familias de la zona, que lo vinculan de manera directa con el trabajo pastoral y social que impulsó el Padre Chifri en los pueblos de altura.
Mientras se armaba el arbolito, también se generó un momento de charla sobre el inicio del tiempo de Adviento y el sentido de la preparación para la Navidad. En el encuentro se mencionó, además, la idea de organizarse con tiempo de cara a “recibir el 2026”, relacionando el calendario litúrgico con la planificación de actividades comunitarias y productivas para los próximos años.
El armado colectivo de la intervención navideña en la pared sirvió como punto de reunión para grandes y chicos, que participaron acomodando las piezas de fieltro, ajustando detalles del diseño y sacando fotos del resultado final para compartir luego con vecinos que no pudieron asistir a la jornada.
Almuerzo compartido, anécdotas y cierre de una jornada intensa
Como ya es costumbre en estas reuniones de artesanos de la Quebrada del Toro en Campo Quijano, la actividad incluyó un almuerzo comunitario preparado el día anterior. La comida se sirvió al mediodía y se convirtió en un momento para conversar con calma, intercambiar novedades y fortalecer los vínculos entre familias de distintas localidades de la quebrada.
En la mesa aparecieron historias y recuerdos de diferentes etapas del trabajo conjunto, muchas de ellas vinculadas a momentos vividos con el Padre Chifri en la zona de Alfarcito y en las comunidades cercanas. Los asistentes describieron el clima como distendido, con chistes, anécdotas y un objetivo claro: que todos se retiraran al final de la jornada “con el estómago lleno”.
Luego del almuerzo y de las conversaciones sobre las ventas y los proyectos en marcha, los presentes dedicaron un rato a ordenar las mesas, juntar la vajilla y limpiar el salón del Comedor de Griselda. Esta tarea se hizo entre varios, antes de que cada grupo emprendiera el regreso a su hogar.
Organización del trabajo y ventas a futuro
En paralelo a las actividades más festivas, la reunión sirvió también para revisar cómo se está organizando la venta de las piezas a través de la Casa “Padre Chifri” y de la página web. Los artesanos evaluaron los resultados de los últimos meses y ajustaron detalles para mejorar la salida de los productos en los próximos períodos.
Al finalizar la jornada, una vez concluida la limpieza del salón y entregado el dinero correspondiente a cada productor por las ventas realizadas, las familias se retiraron del Comedor de Griselda, dando por terminada esta nueva reunión de noviembre.

