Argentina volvió a quedar mal parada en el Índice de Percepción de la corrupción, el relevamiento que elabora cada año Transparency International y que en esta ocasión ubicó al país en el puesto 104 sobre 182 naciones evaluadas, durante el segundo año de gobierno de Javier Milei. Con una calificación de 36 puntos sobre 100, el informe confirma para Argentina una baja respecto del año anterior y la deja por detrás de varios países de África y el Caribe, en un contexto global donde el promedio mundial también cayó.
El reporte, difundido por la organización no gubernamental Transparencia Internacional, muestra que la nota de Argentina se redujo 1 punto frente a 2024 y que el país descendió del lugar 99 al 104 en la tabla general. Ese movimiento refuerza una tendencia negativa que, según el documento, se arrastra desde 2019 y que afecta la imagen del sector público argentino frente a expertos y empresarios internacionales.
La medición, que tiene un fuerte impacto en el debate público dentro y fuera de Argentina, se publica en un momento en que el gobierno de Javier Milei insiste en instalar un discurso de lucha contra la corrupción, mientras el IPC marca un deterioro de la percepción. El dato se suma, además, a un escenario global donde más de dos tercios de los países relevados alcanzan una puntuación inferior a 50, lo que preocupa a los especialistas.
Argentina pierde posiciones y comparte el puesto 104 en el ranking internacional
De acuerdo con el índice, Argentina suma 36 puntos sobre 100 y se ubica en el puesto 104, en el mismo escalón que Belice y Ucrania. La caída de cinco lugares en el ranking de corrupción respecto del año pasado muestra que otros países mejoraron o se mantuvieron, mientras Argentina retrocedió. El listado incluye a 182 Estados y se usa como referencia habitual en informes económicos, académicos y de organismos multilaterales.
El trabajo de Transparencia Internacional remarca que esta baja se da en el segundo año de mandato de Javier Milei y que el país quedó ahora detrás de naciones como Zambia, Lesoto, Gambia y República Dominicana. Aunque cada contexto político y económico es distinto, el cambio de posición evidencia que, en términos comparativos, el desempeño argentino fue más débil que el de esos países en materia de percepción de corrupción pública.
El informe también subraya que la trayectoria descendente del puntaje argentino no es reciente: según la serie histórica del IPC, la nota viene deteriorándose desde 2019. En consecuencia, el resultado de esta edición no aparece como un hecho aislado, sino como parte de un proceso continuado de pérdida de confianza en la integridad del sector público argentino.
Cómo se mide la corrupción percibida y qué impacto tiene el índice
El Índice de Percepción de la Corrupción es presentado por Transparencia Internacional como la medición más utilizada a nivel mundial para evaluar este fenómeno. El IPC no registra casos puntuales, sino la “corrupción percibida” en el sector público según la mirada de especialistas y empresarios. Para construir cada puntaje se combinan, como mínimo, tres fuentes distintas entre 13 encuestas y evaluaciones disponibles.
Las bases de datos que alimentan el índice provienen de organismos a los que el informe describe como de prestigio internacional, entre ellos el Banco Mundial y el Foro Económico Mundial. Sobre esa base se elaboran los indicadores que luego se agregan para definir la calificación final de cada país. No se trata de una encuesta abierta a la ciudadanía, sino de estudios dirigidos a actores con conocimiento técnico y económico.
En su capítulo dedicado a los efectos de la corrupción, el documento de Transparencia Internacional advierte que estos desvíos de recursos públicos impactan de manera directa en servicios esenciales. Allí se afirma que “la corrupción provoca hospitales con financiación insuficiente, defensas contra inundaciones sin construir y arruina las esperanzas y los sueños de los jóvenes”. Según el texto, estos problemas se vinculan con el uso indebido y el desvío de fondos estatales.
Corrupción, prácticas cuestionadas y panorama global del nuevo informe
Para la organización, la corrupción puede expresarse tanto en delitos claros como el soborno, la extorsión o la malversación de fondos, como en prácticas que muchas veces son legales pero generan fuertes cuestionamientos éticos. El informe menciona entre esas conductas discutidas al nepotismo, el clientelismo y el favoritismo dentro del Estado, que condicionan la distribución de recursos y oportunidades.
En el plano mundial, el estudio indica que el promedio global del IPC se ubica ahora en 42 puntos, el nivel más bajo desde que se lleva el registro. Además, detalla que más de dos tercios de los países evaluados reciben una nota inferior a 50, lo que muestra que el problema de la corrupción trasciende fronteras y no se limita a regiones específicas. El relevamiento cierra con esos datos comparativos y con la tabla donde figura la posición de Argentina junto al resto de los 182 países medidos.

