El faltante de anticonceptivos en Salta volvió a quedar en foco tras los datos oficiales sobre la baja en la colocación de implantes subdérmicos dentro del sistema público. La subsecretaria de Medicina Social, Gabriela Dorigato, informó este lunes 18 de mayo de 2026 que en 2025 se colocaron 7.000 implantes y que, en lo que va de 2026, apenas se aplicaron 800. En ese marco, confirmó que se avanzará con la compra de 6.000 unidades para sostener la cobertura, en medio de problemas de provisión que también alcanzan a preservativos, pastillas e inyectables.
La funcionaria señaló que la disponibilidad de este método viene mostrando una caída después de haber alcanzado cifras más altas en años anteriores. Según detalló, en 2021 se colocaron 10.823 implantes, en 2023 la cifra llegó a 14.503, en 2024 bajó a 10.450 y luego el descenso continuó hasta los números informados para 2025 y 2026.
Además, explicó que la dificultad no se limita a un solo insumo. De acuerdo con su descripción, hay una discontinuidad en la cadena de suministro de distintos métodos anticonceptivos del sistema público, lo que complica la atención cuando los centros de salud se quedan sin stock o no reciben las entregas previstas.
El faltante de anticonceptivos en Salta también afecta a otros métodos
Dorigato indicó que los faltantes alcanzan principalmente a preservativos, pastillas anticonceptivas, inyectables e implantes subdérmicos. Se trata, según precisó, de insumos de uso frecuente dentro de la red pública, por lo que cualquier interrupción repercute de manera directa en el acceso de pacientes que ya venían sosteniendo un tratamiento o una elección anticonceptiva determinada.
La subsecretaria sostuvo que cuando los centros de atención primaria informan que sus existencias están agotadas o bien no reciben las entregas programadas, se produce una interrupción en la cobertura. En ese sentido, advirtió: “Cuando los centros de atención primaria informan que sus stocks están agotados o no reciben las entregas programadas, se genera un vacío de cobertura”.
También remarcó que el problema tiene efectos concretos en la prevención. “Cuando una paciente no encuentra su método habitual, muchas veces no tiene una alternativa inmediata y aumenta el riesgo de relaciones sexuales sin protección”, explicó. Esa situación, según señaló, puede afectar sobre todo a quienes dependen del sistema público para conseguir estos insumos.
Los implantes subdérmicos son uno de los anticonceptivos más usados
Dentro de la estrategia sanitaria, los implantes subdérmicos aparecen como una de las herramientas priorizadas. Dorigato destacó que se utilizan especialmente entre adolescentes y en comunidades originarias, y explicó que su aceptación es alta porque se trata de un método de colocación ambulatoria.
Por eso, la baja en la cantidad de aplicaciones encendió una señal de alerta. Los registros informados por la funcionaria muestran una suba entre 2021 y 2023, seguida de una caída sostenida. Después de las 14.503 colocaciones de 2023, el total retrocedió a 10.450 en 2024, luego a 7.000 en 2025 y, hasta ahora, a 800 en 2026.
Frente a ese escenario, confirmó una compra para sostener el acceso. “El ministro nos confirmó hoy la compra de 6.000 implantes con fondos provinciales para evitar embarazos no deseados”, afirmó. La medida fue anunciada en un contexto de menor llegada de insumos, según lo expuesto por la propia funcionaria.
Qué datos oficiales se informaron sobre embarazo adolescente
Dorigato advirtió que la falta de anticonceptivos puede impactar en los resultados de prevención alcanzados en los últimos años. “La falta de insumos puede revertir años de avances”, señaló al referirse a la relación entre el acceso a métodos anticonceptivos y la reducción de embarazos no intencionales.
En paralelo, dio a conocer datos parciales del primer trimestre sobre menores de 15 años. Entre enero y marzo de 2025 se notificaron 35 casos, mientras que en el mismo período de 2026 se registraron 28.
La funcionaria agregó que los embarazos adolescentes tempranos implican mayores riesgos obstétricos y pueden estar vinculados con consecuencias sociales, entre ellas la deserción escolar o situaciones de vulnerabilidad económica.

