Una fiesta clandestina que se realizaba de madrugada en una vivienda de barrio San Martín, en Rosario de Lerma, fue interrumpida por personal de la Comisaría Segunda tras denuncias por ruidos molestos. En el lugar había 32 personas, entre ellas menores de edad, venta de entradas, música en vivo y consumo de alcohol, pero sin ningún tipo de habilitación. La Fiscalía Penal ordenó asegurar fotos, videos y capturas de redes sociales usadas para difundir el evento y avanzó con actuaciones por infracción al orden público.
La Fiscalía Penal reunió pruebas de la fiesta clandestina
La actuación judicial se centró en documentar todo lo relacionado con la fiesta clandestina realizada en Rosario de Lerma. La Fiscalía Penal dispuso que se incorporen al expediente registros fotográficos, fílmicos y capturas de pantalla vinculadas al evento.
Según se informó desde la investigación, se ordenó resguardar imágenes y publicaciones que circularon en redes sociales y que habrían servido para convocar a la fiesta clandestina. Todo ese material quedó sumado como evidencia en el legajo que se abrió por infracción al orden público.
En el marco del expediente, el hecho fue encuadrado como presunta violación al artículo 124 de la Ley 7135/01. A partir de esa calificación, se labraron actas de infracción dirigidas a las responsables del encuentro, quienes, de acuerdo a la documentación policial, no contaban con permisos municipales ni autorización de la fuerza de seguridad para organizar la reunión.
Las organizadoras de la fiesta clandestina fueron identificadas durante el procedimiento y notificadas de las actuaciones. Esas notificaciones, sumadas al material digital resguardado, pasaron a integrar formalmente el caso que analiza la Fiscalía.
Cómo se organizó y difundió la fiesta por redes sociales
La convocatoria a la fiesta clandestina no fue improvisada: de acuerdo a lo asentado por los investigadores, el evento se promocionó con antelación mediante distintas plataformas digitales. La difusión se concentró sobre todo en Instagram y en grupos de WhatsApp.
En esas publicaciones se detallaba cómo sería el ingreso, se informaba sobre listas previas y se mencionaban precios diferenciados para quienes se anotaran antes, modalidad que fue consignada en las actuaciones. Las historias, mensajes y flyers virtuales fueron considerados parte clave del material probatorio.
Los posteos rastreados por la Policía y la Fiscalía fueron descargados y archivados como capturas de pantalla. Esas imágenes, sumadas a posibles videos y fotos obtenidos, quedaron bajo custodia judicial para respaldar la investigación sobre la fiesta clandestina organizada en el barrio San Martín.
Todo este trabajo digital se complementó con los informes de los uniformados que participaron del operativo, quienes describieron la forma de promoción y organización previa del evento.
Operativo policial: 32 asistentes y menores de edad
El procedimiento se llevó a cabo en la madrugada del sábado, alrededor de las 02:40, en una vivienda de la zona de Torres Frías, en el barrio San Martín de Rosario de Lerma. Personal de la Comisaría Segunda llegó al domicilio después de recibir avisos por ruidos molestos.
Al ingresar al lugar, los efectivos constataron que se desarrollaba una fiesta clandestina sin ningún tipo de habilitación. Se contabilizaron 32 personas presentes, entre ellas seis menores de edad, además de jóvenes identificados en las actas como “chicos, chicas y chiques”.
En la vivienda se verificó la venta de entradas, presencia de un DJ con música en vivo, juego de luces y consumo de bebidas alcohólicas. En el reporte policial también se dejó asentada la referencia a “mucho frezze” dentro del predio.
Frente a esa situación, los efectivos corroboraron que las organizadoras no tenían habilitación municipal ni autorización policial para realizar la fiesta clandestina. Luego de constatar los datos, se procedió a desalojar el inmueble y a labrar las actas por la supuesta infracción al artículo 124 de la Ley 7135/01.
Según se indicó desde la fuerza, el operativo se enmarcó en controles orientados a detectar reuniones no autorizadas y eventos clandestinos. Una vez finalizado el procedimiento, el lugar quedó despejado y el hecho fue asentado como infracción al orden público.

