Salta mantiene una alerta sanitaria ante la próxima temporada de enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti. El Ministerio de Salud analiza cómo las lluvias, las inundaciones o una eventual sequía pueden modificar el escenario, mientras continúa el control de personas que tuvieron chikungunya y presentan síntomas persistentes. La vigilancia incluye dengue, zika y chikungunya, además del seguimiento de localidades ubicadas sobre las rutas 34 y 9.
Francisco García Campos, director general de Coordinación Epidemiológica, señaló que una mayor presencia de agua puede generar más lugares aptos para la reproducción del vector. También precisó que cerca de 200 pacientes registrados con chikungunya requirieron seguimiento al superar los tres meses de síntomas.
Las lluvias y la sequía entran en la planificación
La acumulación de agua es uno de los factores que puede favorecer la presencia del Aedes aegypti. Por eso, el trabajo sanitario contempla distintos escenarios climáticos para la temporada que se aproxima, con atención sobre las precipitaciones intensas y las inundaciones.
García Campos advirtió durante el programa Efecto Dominó, de Radio LUP 94.7: “Al haber más agua va a haber más proliferación de Aedes aegypti”. El mosquito es transmisor de dengue, chikungunya y zika.
Sin embargo, las acciones previstas no se concentran solamente en el exceso de agua. La planificación también incorpora la posibilidad de períodos secos, ya que en ese contexto uno de los riesgos considerados son los incendios.
El seguimiento no se limita al dengue
La vigilancia epidemiológica contempla la posible circulación de zika y chikungunya, además del dengue. El director de Coordinación Epidemiológica remarcó que, aunque suele hablarse de dengue de forma general, las otras enfermedades transmitidas por el mosquito también forman parte de la preocupación sanitaria.
“Uno habla de dengue de manera genérica, pero en realidad nos preocupa el ingreso de los otros arbovirus”, afirmó García Campos. Según explicó, el chikungunya tuvo este año una incidencia importante tanto en Argentina como en otros países de Sudamérica.
Chikungunya: cerca de 200 pacientes continuaron bajo control
Los cuadros persistentes de chikungunya demandaron seguimiento médico luego de la fase inicial de la enfermedad. En Salta, parte de las personas afectadas continuó con dolores y otras complicaciones luego de atravesar las primeras semanas del cuadro.
“Estamos completando el seguimiento de los pacientes con chikungunya que, pasados los tres meses, han entrado en la fase crónica y han continuado con secuelas invalidantes importantes. Cerca de 200 pacientes hemos tenido registrados”, indicó el funcionario.
García Campos diferenció esa evolución de la que suele observarse en casos de dengue. “El dengue viene, pasa y se va. En cambio, los pacientes con chikungunya, pasadas las tres semanas, pueden continuar con secuelas”, sostuvo. Cerca del 90% de los pacientes registrados recibió atención en su domicilio y no requirió internación.
En relación con posibles fallecimientos, mencionó un caso en el que no se pudo establecer con claridad si la muerte tuvo una vinculación directa o indirecta con chikungunya.
Las rutas 34 y 9, bajo observación epidemiológica
El movimiento de personas por las rutas 34 y 9 es seguido como parte del monitoreo de casos. La vigilancia se dirige especialmente a las localidades ubicadas a lo largo de ambos corredores, por su incidencia en la circulación regional.
“En el mapa de la Argentina, la Ruta 34 y la Ruta 9 son las dos rutas más importantes de esta zona del país, y todas las localidades que están en esas rutas son las que comienzan a ver los casos”, explicó García Campos.
El monitoreo de esos trayectos se suma a la evaluación de lluvias, inundaciones, sequía e incendios dentro de la preparación para una nueva etapa de enfermedades transmitidas por Aedes aegypti.

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