Productores rurales y vecinos de La Merced encendieron la alarma por la aparición de víboras cascabel y otras serpientes venenosas de gran porte en fincas ubicadas sobre el camino a Los Vallistos. En los últimos días se registraron al menos dos ejemplares que, según relataron, medían cerca de 2 metros. Una de las víboras fue eliminada por los trabajadores rurales y la otra logró escapar entre los cultivos, lo que incrementó la preocupación en toda la zona productiva.
Preocupación en fincas de La Merced por presencia de serpientes venenosas
En los lotes del camino a Los Vallistos, los pobladores detallaron que las víboras detectadas pertenecen a especies ponzoñosas, entre ellas ejemplares similares a la víbora cascabel, habituales de esta región del Valle de Lerma. Señalan que hacía años no se veían animales de ese tamaño tan cerca de las casas y áreas de trabajo.
De acuerdo con los testimonios recogidos en el lugar, estas serpientes son propias del monte de la zona, pero su presencia se había reducido de forma notoria con el avance de las urbanizaciones y el movimiento de maquinaria agrícola. Ahora, sin embargo, volvieron a encontrarse en sectores de cultivo y cercanías de viviendas rurales.
Los productores de La Merced remarcan que en jornadas previas ya se habían dado casos aislados de aparición de víboras, aunque aclaran que en esta ocasión el número de avistamientos y el tamaño de los ejemplares generan un temor mayor entre los trabajadores del campo y sus familias.
Versiones sobre cómo llegaron las víboras a las fincas
En la zona se manejan distintas hipótesis sobre el origen de estas víboras cascabel y otras serpientes venenosas. Una de las versiones que circula entre los lugareños indica que los animales podrían haber ingresado escondidos en camiones cargados con leña utilizada para estufas de secado de tabaco, que llegan de distintos puntos a las fincas de La Merced.
Otra explicación que señalan algunos productores y vecinos vincula los recientes hallazgos con las lluvias intensas y los anegamientos de las últimas semanas, que habrían obligado a la fauna silvestre a desplazarse hacia las zonas habitadas y a los campos cultivados. En base a los relatos recogidos, en el lugar se mantiene la sospecha de que podrían aparecer más serpientes en los alrededores.

