Las principales aerolíneas de Vietnam se preparan para achicar frecuencias y reordenar sus vuelos a partir de abril de 2026 por el fuerte salto en el costo del combustible Jet A1 y la dificultad para conseguirlo en el mercado internacional. El organismo que regula la aviación civil elevó un informe oficial en el que advierte sobre riesgo real de desabastecimiento y solicita un paquete de ayuda fiscal, tarifaria y crediticia, parecido al que se aplicó durante la pandemia de COVID-19, para evitar cancelaciones masivas y mantener la conectividad aérea interna y externa.
El documento fue remitido al Ministerio de Construcción el 9 de marzo y detalla que los contratos actuales solo garantizan suministro hasta fines de ese mes, mientras los proveedores de la región ya muestran demoras e invocan posibles cláusulas de fuerza mayor. La combinación de precios récord del Jet A1, escasez de oferta y mayores costos operativos por desvíos de rutas está golpeando con fuerza las cuentas de Vietnam Airlines, VietJet Air, Sun Phu Quoc Airways y el resto de las compañías nacionales.
Además, el trabajo técnico expone una batería de propuestas: rebajas impositivas específicas sobre el combustible de aviación, reducción temporal de tasas aeroportuarias, posibilidad de aplicar un recargo por combustible en los pasajes domésticos y líneas de crédito especiales tanto para las aerolíneas como para las firmas que importan y distribuyen Jet A1 en el país asiático.
El precio del combustible de aviación se dispara y complica a las aerolíneas
De acuerdo con la Autoridad de Aviación Civil de Vietnam, el origen de la crisis está en el conflicto en Medio Oriente y en las trabas al flujo de crudo que pasa por el Estrecho de Ormuz. Esa combinación redujo la disponibilidad de Jet A1 en Asia y empujó al máximo sus valores de referencia. El informe indica que el precio en Singapur, plaza clave para este tipo de combustible, pasó de un rango de 83,32 a 89,04 dólares por barril en enero y febrero a tocar los 231,42 dólares por barril el 4 de marzo.
El salto equivale a un incremento del 160 % solo en los primeros días de negociación de marzo. Después de ese pico, las cotizaciones se acomodaron alrededor de 160,57 dólares por barril, aunque el propio organismo prevé que podrían acercarse nuevamente a 170 dólares si se mantiene la tensión geopolítica y las restricciones al suministro de crudo. Esta escalada golpea de lleno a las aerolíneas vietnamitas, que ya cargan con estructuras de costos ajustadas desde la pandemia.
El encarecimiento no se limita al precio base del Jet A1, sino también a los recargos aplicados al producto físico. El adicional por suministro, que se movía entre 1 y 2 dólares por barril, trepó hasta un rango de 18,11 a 21,16 dólares, lo que empuja aún más la factura del combustible que pagan las compañías. Según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), citada en el informe, este contexto puede elevar los costos operativos de las aerolíneas entre un 50 % y un 60 %, y si el barril se ubicara en 200 dólares o más, el impacto superaría el 70 %.
Vietnam es especialmente frágil frente a este escenario porque depende en un 70 % de importaciones de Jet A1 para atender su consumo. Al mismo tiempo, varias refinerías asiáticas redujeron capacidad por la volatilidad del mercado y distintos países limitaron ventas externas para priorizar sus propias necesidades internas, lo que estrechó aún más la oferta disponible para los compradores vietnamitas.
Aerolíneas en alerta por riesgo de escasez de combustible desde abril
En el mercado local hay cinco jugadores habilitados para vender Jet A1 a las aerolíneas: Vietnam Aviation Fuel Company Limited (Skypec), Petrolimex Aviation Joint Stock Company, Tan Son Nhat Petroleum Trading Joint Stock Company (TAPETCO), Noi Bai Aviation Fuel Services Joint Stock Company (NAFSC) e Indochina Aviation Fuel Group Joint Stock Company. De acuerdo con el informe, Skypec y Petrolimex Aviation garantizaron abastecimiento de combustible solo hasta el 31 de marzo, cumpliendo con los contratos vigentes.
A partir de abril, el panorama se vuelve mucho más incierto. La Autoridad de Aviación Civil precisó que los proveedores de Singapur, Tailandia y China están demorando cargamentos ya acordados e, incluso, podrían activar de inmediato cláusulas de fuerza mayor para anular compromisos de entrega. Por eso, el organismo advirtió que “el riesgo de escasez de combustible para las aerolíneas vietnamitas desde principios de abril y los meses posteriores es real”, planteando un escenario crítico para la planificación de la temporada.
El refuerzo vía producción interna tampoco aparece como solución rápida. Las refinerías de Nghi Son y Dung Quat, que procesan distintos derivados de petróleo, deben balancear qué fabrican para sostener el funcionamiento general de la economía vietnamita, no solo el transporte aéreo. Petrolimex Aviation informó que ambas plantas tienen programadas tareas de mantenimiento en marzo y abril de 2026, con paradas temporales de hasta 10 días por mes, lo que limita su capacidad para aumentar de golpe la oferta de Jet A1 en el mercado local.
Esta situación obliga a las compañías a revisar ruta por ruta su ecuación de rentabilidad. El regulador recordó que, en condiciones normales, el combustible suele representar entre el 35 % y el 40 % del costo operativo total de una aerolínea, según qué tan nueva es la flota, la eficiencia de la operación y el tipo de vuelos que hace (cortos, medianos o de largo alcance). Con el Jet A1 multiplicado en precio, ese porcentaje escala y deja a muchos servicios al borde del rojo.
Mayores costos por desvíos de rutas y cifras de impacto por aerolínea
A la suba del combustible se le suman otros gastos adicionales. La Autoridad de Aviación Civil detalló que varias aerolíneas se vieron forzadas a modificar trayectorias para evitar espacios aéreos cerrados por razones de seguridad. Esos desvíos implican vuelos más largos, más tiempo en el aire, mayor consumo de Jet A1, más horas extras para las tripulaciones y un incremento en los costos de mantenimiento de las aeronaves, lo que achica aún más los márgenes de ganancia.
Además, se encarecen los llamados costos indirectos: las tasas por utilizar nuevos corredores aéreos alternativos y los recargos de seguro vinculados al riesgo de sobrevolar zonas sensibles, que también subieron por las alteraciones en la cadena global de suministro de energía. Con este cúmulo de factores, el informe estimó que, con valores de Jet A1 entre 200 y 230 dólares por barril, los gastos de explotación de Vietnam Airlines treparon aproximadamente entre un 50 % y un 60 % mensuales respecto del período previo al conflicto en Medio Oriente.
Para Sun Phu Quoc Airways, el aumento de costos ronda el 30 %, mientras que VietJet Air afronta un incremento cercano a 2 billones de dong vietnamita al mes. La conjunción de precios altos de combustible y problemas para conseguirlo redujo la rentabilidad de muchas rutas y amenaza con convertir deficitarias numerosas conexiones que todavía siguen operativas, tanto internas como internacionales, según precisó la Autoridad de Aviación Civil.
Planes de recorte de vuelos y paquete de alivio pedido por el sector aéreo
Frente a este panorama, las aerolíneas vietnamitas están ajustando a contrarreloj sus programas de operación para el período que arranca en abril de 2026. El organismo regulador señaló que las empresas revisan sus redes de rutas y sus horarios con la idea de reducir el consumo de combustible sin llegar, en lo posible, a cancelaciones masivas por falta de Jet A1. La prioridad es concentrarse en los trayectos con mayor ocupación y recortar progresivamente aquellos que resultan menos rentables o más costosos en términos de desvíos y tiempos de vuelo.
Paralelamente, la Autoridad de Aviación Civil acompañó estos ajustes con una serie de propuestas concretas para amortiguar el impacto financiero inmediato. Una de las principales recomendaciones es que el Ministerio de Construcción gestione de manera rápida ante otros organismos del Estado la posibilidad de revisar el tope de precios de los pasajes domésticos, de modo de sostener la operación general de la red aérea nacional si la presión de los costos lo vuelve imprescindible.
En la misma línea, el ente regulador planteó reducir en un 50 % las tasas vinculadas a la aviación, incluyendo cargos por aterrizaje, despegue y servicios de control de tránsito aéreo, siguiendo el esquema que se aplicó durante la etapa más crítica de la pandemia de COVID-19. Según la propuesta, esa rebaja ayudaría a aliviar la carga de costos fijos que afrontan las compañías mientras se mantenga la tensión en el mercado internacional de combustible.
Otro punto central del informe es el pedido de eximir de manera total el impuesto de protección ambiental sobre el combustible de aviación hasta fines de mayo de 2026. También se sugiere sumar el Jet A1 al listado de bienes con reducción de la alícuota del impuesto al valor agregado, actualmente del 10 %, para adecuarla al contexto excepcional de precios. En paralelo, la Autoridad de Aviación Civil propone que el Gobierno emita un decreto que modifique las tasas preferenciales de importación y exportación de determinados productos petroleros e insumos relacionados, con el objetivo de flexibilizar las cargas tributarias en toda la cadena de suministro.
Recargo por combustible, crédito blando y refuerzo de producción interna
El paquete sugerido incluye, además, habilitar un recargo específico por combustible de aviación en los pasajes de vuelos nacionales. Este adicional, según el documento, debería poder ajustarse de forma flexible en función del precio efectivo del Jet A1, de manera de trasladar solo una parte del aumento de costos al valor final de los boletos, con reglas claras y previsibles para los usuarios.
En materia financiera, la Autoridad de Aviación Civil plantea que el Banco Estatal de Vietnam diseñe políticas de apoyo al crédito tanto para el segmento de suministro de Jet A1 como para el transporte aéreo. Entre las medidas sugeridas se encuentra ampliar los límites de préstamos y mejorar las condiciones de garantía asociadas a las cartas de crédito que emiten las firmas vietnamitas de combustible, con la intención de asegurar compras en el exterior y mantener en funcionamiento la operación de vuelos.
Por otro lado, el Ministerio de Industria y Comercio impulsa acciones para aumentar el volumen de Jet A1 disponible. Según el informe, esa cartera ordenó a las refinerías nacionales Dung Quat y Nghi Son que maximicen, en la medida de lo posible, su producción de Jet A1 y lo vendan a las aerolíneas del país con precios calificados como razonables para el contexto actual. De este modo, se busca reducir la presión sobre las importaciones en un momento de alta volatilidad internacional.
En la síntesis final del documento, la Autoridad de Aviación Civil de Vietnam consignó que las compañías aéreas del país “se enfrentan a una escasez de combustible debido al limitado suministro internacional”, y detalló que los elevados costos del Jet A1 suman alrededor de 2 billones de dong vietnamita por mes a los gastos de operación de algunas aerolíneas.

