El uso del avión presidencial para el viaje a Estados Unidos del jefe de Gabinete Manuel Adorni, acompañado por su esposa Bettina Angeletti, sigue en el centro de la polémica política y judicial en la Argentina. En una entrevista con Forbes Argentina, el funcionario reconoció que hoy no repetiría esa decisión, consideró que fue el momento más complejo de su carrera pública y detalló cómo se gestó la participación de su pareja en la comitiva que viajó a Nueva York para la Argentina Week.
Según contó Adorni, la presencia de Angeletti en el viaje se dio por una invitación directa del presidente Javier Milei, aunque aclaró que, si pudiera volver atrás, ella no habría subido a la aeronave oficial. La controversia derivó en denuncias ante la Justicia, pedidos de informes de bloques opositores y reactivó el debate sobre los límites para el uso de medios aéreos del Estado en misiones al exterior.
En paralelo, el tema se cruza con la vigencia de la Decisión Administrativa 9/2026, firmada por el propio Adorni semanas antes, que restringe la cantidad de integrantes de las delegaciones oficiales en viajes al extranjero. Además, rige el Decreto 712/2024, impulsado por Milei, que fija reglas estrictas sobre qué tipo de actividades pueden realizar las aeronaves públicas.
Adorni revisó su decisión sobre el avión presidencial y el rol de su esposa
Al repasar el viaje a Estados Unidos en el avión presidencial, Manuel Adorni fue tajante: aseguró que, en las condiciones actuales, no volvería a sumar a su esposa a una comitiva oficial. “No creo que me vuelva a acompañar, es exponerse”, sostuvo al ser consultado sobre Bettina Angeletti, quien viajó con él a Nueva York para la Argentina Week.
El jefe de Gabinete relató que Angeletti formó parte de la delegación por invitación del presidente Milei. Sin embargo, remarcó que, con el diario del lunes, su mirada cambió. Reconoció que, si tuviera la posibilidad de “volver atrás”, su pareja “evidentemente no” habría abordado el avión utilizado para el viaje oficial, marcado por una fuerte exposición mediática.
La presencia de Angeletti motivó cuestionamientos de distintos espacios políticos y derivó en denuncias penales que quedaron en manos de la Justicia federal. Al mismo tiempo, desde el Congreso surgieron pedidos de informes desde la oposición para clarificar el alcance de la comitiva, las autorizaciones y el encuadre normativo del traslado a Nueva York.
Adorni describió el episodio como “el momento más difícil” de su vida pública, tanto por la presión sobre su entorno familiar como por la intensidad con la que el caso se instaló en los medios y en las redes sociales. Señaló que allí advirtió el impacto personal que puede tener una decisión de este tipo cuando se combina con la dinámica de la agenda política.
Errores de comunicación, frase “desafortunada” y respaldo interno
El funcionario ubicó el conflicto principalmente en el terreno de la comunicación. Según su lectura, los hechos estuvieron ajustados a la normativa, pero hubo fallas en la forma en que él mismo explicó por qué su esposa viajó en el avión presidencial. “Uno hace las cosas bien, pero te podés equivocar”, afirmó, al comentar cómo manejó sus primeras respuestas públicas sobre el viaje a Estados Unidos.
Adorni retomó en la entrevista la frase que generó una de las críticas más fuertes: cuando dijo que su mujer lo acompañó porque él iba a “deslomarse” en la Argentina Week. “Dije una frase absolutamente desafortunada”, admitió. Aclaró que su intención era remarcar el esfuerzo de todo el equipo que trabajó para el evento, pero que terminó eligiendo mal las palabras.
“La equivocación debería ser la forma de aprender. Lo que está mal, está mal. Y yo estoy tranquilo con los hechos. Pero dije que mi mujer me había acompañado porque venía a deslomarme a la Argentina Week, y eso fue desafortunado”, insistió. Atribuyó el comentario al formato en vivo de la comunicación: explicó que, en transmisiones en tiempo real, los errores de expresión se multiplican y que no hubo mala fe en sus dichos.
Dentro de la misma nota, el jefe de Gabinete remarcó que, aun en medio de la polémica, sintió respaldo dentro del Gobierno nacional. Agradeció el “apoyo incondicional” del Gabinete y del presidente Milei, aludiendo a los mensajes que distintos funcionarios difundieron casi en simultáneo en redes sociales para salir en su defensa después de que estallara la controversia.
Descargo en redes y aclaración sobre la frase “deslomarse”
Antes de volver al país, Adorni ya había intentado descomprimir el conflicto con un mensaje en X, donde se refirió puntualmente a su explicación inicial sobre el viaje en el avión presidencial y al uso de la palabra “deslomarse”. Allí reconoció que, en transmisiones en vivo, le había pasado “muchas veces” de decir alguna frase poco feliz.
“Uno puede decir alguna palabra o frase desafortunada en un vivo, sí. Me ha ocurrido muchas veces. La palabra no debió ser ‘deslomarse’”, escribió el jefe de Gabinete en esa red social. En el mismo hilo destacó que los errores son parte de la condición humana y los enmarcó en el trabajo que, según señaló, viene realizando junto a Milei y al resto del gabinete desde hace más de dos años.
En ese descargo sostuvo que, detrás de sus explicaciones públicas, buscaba detallar todo lo que, de acuerdo con su mirada, se hizo para organizar la participación argentina en la Argentina Week. Volvió a plantear que su objetivo había sido poner en valor el esfuerzo de la estructura que trabajó en esa “vidriera al mundo”, frase que ya había usado al defender la comitiva.
Las normas vigentes para comitivas oficiales y uso de aeronaves del Estado
Mientras sigue la discusión por la presencia de la esposa de Manuel Adorni en el viaje a Estados Unidos, el foco también se corrió hacia el marco normativo que regula las misiones oficiales y el uso del avión presidencial y otros aviones públicos. En ese contexto se mencionó la Decisión Administrativa 9/2026, firmada por el propio jefe de Gabinete y publicada el 26 de febrero en el Boletín Oficial.
Esa medida dispuso que las comitivas para traslados al exterior por misiones o comisiones oficiales queden limitadas a un máximo de un funcionario o autoridad por cada evento o actividad internacional “reconocido e impostergable” para los intereses del Estado nacional. La norma alcanza a todos los viajes de este tipo, sin importar la fuente de financiamiento de los gastos.
El texto también contempla excepciones, pero fija requisitos: cuando un organismo pretenda ampliar la comitiva, la autoridad que solicita el viaje debe justificar por escrito la necesidad de cada integrante adicional, detallando los motivos de su presencia. En el caso concreto de Bettina Angeletti, Adorni había sostenido en declaraciones públicas que viajaba porque él iba a “trabajar intensamente varios días a Estados Unidos y quería que [mi esposa] me acompañe”.
La misma decisión administrativa aclara quiénes están habilitados para autorizar los viajes oficiales al exterior. De acuerdo con esa resolución, los traslados en misión o comisión deben ser aprobados por el jefe de Gabinete, por los ministros, por los secretarios de la Presidencia o por los titulares de organismos descentralizados, según corresponda a cada caso.
Restricciones al uso de aeronaves públicas
Además de esa resolución, el esquema regulatorio se completa con el Decreto 712/2024, rubricado por Javier Milei. Ese decreto fija las bases generales para el uso de las aeronaves públicas, incluidas las que integran la flota afectada a la Casa Rosada y a distintas dependencias del Estado nacional.
El texto establece que “las aeronaves públicas no podrán ser utilizadas para realizar ninguna actividad aérea distinta de aquella que hace a su condición jurídica esencial al servicio del poder público”. A la vez, prohíbe “su utilización en cualquier actividad aérea que, por su condición, pueda ser considerada propia de una aeronave privada”, reforzando así las restricciones para vuelos que no encuadren en funciones oficiales.

