La abogada argentina detenida en Brasil pidió disculpas públicas a través de Instagram

Agostina Páez habló por primera vez del caso en Brasil, grabó un video con disculpas y contó cómo atraviesa el arresto domiciliario en Río de Janeiro.

La abogada argentina Agostina Páez, investigada en Brasil por injuria racial y con arresto domiciliario en Río de Janeiro, rompió el silencio con un video en Instagram donde pidió disculpas públicas y afirmó que está “asumiendo” las consecuencias judiciales del caso. La joven, que se presenta como abogada de 29 años, se definió como “acusada de racismo en Brasil” y sostuvo que cambió de estrategia legal antes de decidir hablar. Mientras la justicia brasileña le impide volver a Argentina, la causa avanza y se espera la definición de la fecha de la audiencia de instrucción.

El mensaje fue difundido en sus redes sociales y generó fuerte repercusión, ya que se trata de la primera vez que la abogada se dirige directamente al público desde que se conoció el video en el que se la ve realizando gestos ofensivos a la salida de un boliche en Ipanema. En la grabación, aseguró que el proceso penal que enfrenta la llevó a revisar su conducta y a reconocer que su reacción fue “muy grave”.

La investigación se inició en enero, cuando se viralizaron imágenes captadas por cámaras de seguridad y teléfonos celulares, en las que se registran los gestos que motivaron la denuncia por injuria racial. Desde entonces, Páez permanece en territorio brasileño con una tobillera electrónica y bajo la órbita de la Fiscalía de Río de Janeiro, que impulsa la causa.

La abogada habló de sus disculpas y del cambio de defensa

En el video, difundido este jueves en su cuenta de Instagram, Páez se presenta de manera directa: se describe como “acusada de racismo en Brasil por una reacción muy grave” y aclara que decidió hacer público su descargo luego de modificar su defensa técnica. Relató que cambió de abogada y que fue su nueva representante, la brasileña Carla Junqueira, quien le sugirió hablar y pedir disculpas en forma abierta.

“Ella me ha explicado que sí, que debería haberlo hecho, entonces ahora siento la libertad de hacerlo”, dice Páez en uno de los tramos de la grabación. Hasta ahora, la joven había optado por el silencio público mientras se definían los pasos procesales en la investigación por injuria racial que se tramita en Río de Janeiro.

La letrada sostiene que el giro en la estrategia judicial vino acompañado por una revisión personal de lo ocurrido. “Ahora sé que no he cometido un error pequeño, que no ha sido algo sin importancia, sino que he estado muy mal y que mi reacción ha sido muy grave y me he equivocado, y estoy asumiendo mi responsabilidad y pagando las consecuencias de eso”, expresó, aludiendo al impacto del expediente penal y a los casi dos meses de detención en su domicilio.

A lo largo del video, la abogada insiste en que las consecuencias judiciales fueron determinantes para que dimensionara lo sucedido. Repite que el hecho la obligó a “rever” actitudes y a prestar mucha más atención a sus palabras y gestos, en un país que cuenta con una legislación específica y estricta frente a los delitos vinculados al racismo.

Las disculpas públicas y el reconocimiento del daño causado

Uno de los ejes centrales del mensaje de Páez son las disculpas. En la grabación, afirma de forma textual: “Quiero pedir disculpas públicamente”. Luego amplía ese pedido y lo dirige “de todo corazón a todas aquellas personas que se han sentido ofendidas, heridas, humilladas por mi actitud”. La joven agrega: “Lo lamento profundamente. Lamento haber contribuido a ese dolor por ignorancia. Desconocía lo que era el racismo”.

En otro tramo, asegura que antes del episodio no entendía el alcance de sus expresiones ni el peso de los gestos que realizó en la calle de Ipanema. “Yo antes no lo veía, lo desconocía o no le daba la importancia que realmente tiene. Diciéndoles esto no me estoy justificando, sino reconociendo mi falta, reconociendo mi error, mostrándome arrepentida y pidiéndole perdón sinceramente a quienes se hayan sentido ofendidos”, explica en el video que publicó desde su arresto domiciliario en Brasil.

La abogada destaca que el caso no solo impactó en su situación personal, sino también en terceros, algo que, según dice, recién terminó de comprender con el avance de la investigación. Esa reflexión aparece entrelazada con su insistencia en que está dispuesta a enfrentar el proceso y a aceptar las decisiones de la justicia brasileña.

Arresto domiciliario en Río de Janeiro y avance de la causa

La causa contra Agostina Páez se originó tras el episodio ocurrido a la salida de un boliche de Ipanema, uno de los barrios más conocidos de Río de Janeiro, donde fue señalada por hacer gestos ofensivos contra un ciudadano brasileño. Las imágenes circularon con rapidez en redes sociales y medios, lo que derivó en una denuncia formal por injuria racial y en la apertura de un expediente penal.

Desde que se iniciaron las actuaciones, la abogada argentina debe permanecer en Brasil, controlada por una tobillera electrónica y sin permiso para regresar al país. Cumple arresto domiciliario en un domicilio de Río de Janeiro, mientras la Fiscalía local define la fecha de la audiencia de instrucción y los pasos previos a un posible juicio oral. El caso se inscribe en una línea de actuación de las autoridades judiciales brasileñas que apunta a sostener una política de tolerancia cero frente a hechos vinculados al racismo.

La defensa de Páez planteó ante la justicia que no existió dolo en su conducta, es decir, que no habría tenido intención de cometer un delito. También argumentó que la joven desconocía la normativa vigente en Brasil y las particularidades del tipo penal de injuria racial. Sin embargo, el Ministerio Público Fiscal de Río de Janeiro rechazó un pedido para que pudiera volver a Argentina durante la etapa de investigación, al considerar que su salida del país podría complicar el desarrollo del proceso y, eventualmente, la ejecución de una eventual pena.

En paralelo a las presentaciones judiciales, el caso se consolidó como tema de debate en redes sociales y medios internacionales, donde se discute tanto la figura penal que se le aplica como el tratamiento que Brasil da a los episodios de discriminación. Ese contexto de fuerte exposición pública es el que enmarca el video de disculpas publicado por la abogada.

Aprendizaje forzado por el proceso y permanencia a disposición de la justicia

En su relato, Páez vincula directamente su estadía obligada en Brasil con un proceso de aprendizaje acelerado sobre racismo. Sostiene que, a partir del caso, se dedicó a “aprender y escuchar” para intentar entender “lo delicado” del tema. “Ahora interiorizándome, aprendiendo y escuchando, entiendo lo delicado que es”, subraya al describir cómo la investigación penal terminó influyendo en su mirada sobre la discriminación.

“Me ha obligado a rever mis actitudes, a cuidar mis palabras, a ser más consciente, a ser más respetuosa”, enumera, al referirse a los cambios que adjudica a la causa. Según plantea, la experiencia es “dolorosa”, pero al mismo tiempo la llevó a tomar conciencia del efecto que sus actos pueden tener en otras personas. En esa línea, remarca que su objetivo con el video es hacer público su arrepentimiento y dejar asentado su pedido de perdón.

El mensaje se cierra con un agradecimiento a quienes escucharon su descargo y a quienes, afirma, le dieron la posibilidad de expresar su postura en medio del proceso judicial que sigue abierto en Río de Janeiro. “Gracias por escucharme, por darme la oportunidad de pedir perdón y de mostrarme arrepentida”, finaliza la abogada, que continúa a disposición de la justicia brasileña mientras se resuelve su situación procesal.

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