La abogada argentina Agostina Páez, detenida en Brasil por una causa por racismo en un boliche de Ipanema, sigue alojada en Río de Janeiro con tobillera electrónica y un fuerte cuadro de angustia. Su padre contó que casi no sale, que recibe insultos cuando la reconocen en la calle y que la familia siente que no tiene respuestas claras del Consulado Argentino mientras avanza la causa en la justicia brasileña.
La abogada argentina Agostina Páez permanece en Brasil, específicamente en Río de Janeiro, bajo una medida de control con tobillera electrónica y atravesando una situación emocional delicada, según relató su padre, Mariano Páez. El caso, que se originó por una denuncia por racismo en un boliche de Ipanema, ya generó repercusión en medios y redes sociales tanto en Argentina como en territorio brasileño.
De acuerdo con el testimonio de su familia, la joven abogada muestra un fuerte cuadro de angustia, ataques de pánico y un miedo constante a circular por la ciudad. Aunque la resolución judicial le permite moverse por Río, su entorno asegura que casi no sale del lugar donde está viviendo y que evita al máximo el contacto con la calle.
El padre sostuvo que la exposición pública del caso en Brasil y la difusión de imágenes del boliche provocaron un contexto hostil para su hija, que se suma a la presión propia del proceso judicial. Además, describió que, cuando la reconocen en espacios públicos, recibe insultos y comentarios agresivos que profundizan su temor cotidiano.
La abogada en Brasil casi no sale y su familia denuncia un clima de hostilidad
Según contó Mariano Páez, uno de los momentos más tensos se dio cuando la abogada tuvo que cambiar de alojamiento en Brasil luego de un episodio que aumentó el miedo de toda la familia. Relató que tres personas intentaron ingresar al lugar donde su hija estaba hospedada, situación que motivó una mudanza inmediata y reforzó su sensación de inseguridad.
Tras ese hecho, el padre afirmó que la joven decidió limitar al máximo sus movimientos en Río de Janeiro. Si bien la tobillera electrónica no le impide desplazarse, la familia asegura que Agostina casi no sale a la calle por temor a nuevos episodios de hostigamiento. En su relato, Mariano señaló que su hija “prefiere quedarse encerrada” pese a que la medida judicial no incluye arresto domiciliario.
El padre agregó que los ataques de pánico se hicieron frecuentes y que Agostina casi no está comiendo, lo que, según su entorno, empeora su estado general. “Es una situación muy difícil para mí, no está bien allá, está muy asustada”, expresó Mariano, describiendo la preocupación por la salud mental de la abogada durante su permanencia en Brasil.
Insultos en la vía pública y uso voluntario de la tobillera electrónica
Otro momento clave del relato familiar tiene que ver con la colocación de la tobillera electrónica. Mariano Páez aseguró que su hija aceptó el dispositivo de control de manera voluntaria y que nunca tuvo intención de fugarse ni de incumplir órdenes judiciales. Subrayó que, incluso en el trámite para colocarse la tobillera, la abogada fue insultada por personas presentes en el lugar.
El padre planteó dudas sobre la dureza de la medida aplicada a una persona a la que definió como sin antecedentes penales, aunque insistió en que Agostina se presentó cuando fue citada y cumplió con lo que le indicaron en Brasil. Paralelamente, remarcó que cada vez que la reconocen en la calle se repite una dinámica de agravios verbales que contribuye al aislamiento de su hija en Río de Janeiro.
Quejas por la falta de respuestas del Consulado y detalles de la causa
Mientras avanza la causa en la justicia brasileña, la familia de la abogada cuestiona lo que entiende como una falta de respuestas concretas de parte del Consulado Argentino en Brasil. Mariano Páez indicó que realizó gestiones y contactos con la representación diplomática, pero aseguró que hasta ahora no obtuvo definiciones claras sobre el acompañamiento a su hija en el proceso.
“Estoy intentando hablar con el Consulado Argentino, pero no me dan ninguna solución concreta”, afirmó el padre al describir las comunicaciones que mantuvo con las autoridades consulares. La familia sostiene que se siente desprotegida frente a la situación que vive la joven en Río de Janeiro.
En paralelo, Mariano contó que evalúa viajar a Brasil para acompañar personalmente a Agostina, aunque aclaró que esa posibilidad se complica porque tiene otra hija de 16 años que permanece en Argentina. Sobre el vínculo entre ambas, destacó que “Agostina la crió, es como su madre”, al marcar el impacto familiar del caso y las dificultades para organizarse entre los dos países.
La denuncia por racismo y los nuevos videos
El expediente que hoy mantiene a la abogada en Brasil se originó en una denuncia por racismo en un boliche de Ipanema, en Río de Janeiro. A partir de ese episodio se inició la causa que actualmente analiza la justicia carioca y que derivó en la colocación de la tobillera electrónica y en las restricciones procesales que enfrenta Páez.
En las últimas horas se conocieron nuevas imágenes de las cámaras de seguridad del local nocturno. En esos registros, según se difundió, se ve al mozo insultando a las jóvenes, burlándose de ellas y realizando gestos obscenos cuando ya se estaban retirando del establecimiento. Desde la mirada de Mariano Páez, el conflicto comenzó con un malentendido que terminó escalando. También señaló que su hija pidió disculpas públicas y admitió que hubo una conducta reprochable, aunque describió como “tremenda” la persecución que, a su entender, está viviendo en Brasil.

