La Fiscalía Penal de Rosario de Lerma pidió la elevación a juicio de una causa por abigeato en el Valle de Lerma, donde nueve personas fueron imputadas por integrar una presunta organización dedicada al robo de ganado, la faena clandestina y la venta ilegal de carne. El requerimiento fue presentado por el fiscal Daniel Escalante, que sostuvo la acusación con escuchas telefónicas, análisis de celulares, informes de geolocalización, testimonios, allanamientos y secuestro de restos animales. El expediente incluye dos hechos concretos ocurridos en 2025 y ahora deberá pasar a la etapa en la que un tribunal analice si corresponde abrir el juicio oral y público.
Según la acusación fiscal, los nueve imputados fueron señalados como coautores del delito de asociación ilícita. Además, se les atribuyen dos hechos de abigeato doblemente agravado por el uso de fuerza y por la participación de más de tres personas. La hipótesis de la fiscalía describe un esquema con tareas repartidas, desde la sustracción de los animales hasta el traslado, la faena y la distribución de la carne.
Dentro de esa reconstrucción, la fiscalía ubicó a Mario Martiniano Aramayo, alias “Chivero”, de 51 años, como presunto líder del grupo. También quedaron alcanzados sus hijos Mario Rodrigo Aramayo, de 19 años; Martín Leandro Aramayo, de 30; y Bruno Facundo Aramayo, de 26. A ellos se suman José Abel Pastrana, Joaquín Matías Burgos, Jorge Maximiliano Prieto, Gastón Emanuel Esquite y Alan Ezequiel Suárez.
La fiscalía sostuvo que había una estructura dedicada al abigeato en el Valle de Lerma
El pedido de juicio fue formulado tras una investigación penal preparatoria en la que, de acuerdo con lo informado en la causa, se logró reconstruir un circuito clandestino de carne. Para el Ministerio Público, el mecanismo comenzaba con el robo de animales y seguía con la faena ilegal, para después colocar el producto en el mercado regional a un precio menor que el del circuito formal.
Uno de los puntos centrales del expediente es justamente esa supuesta modalidad de venta. La acusación indica que parte de la carne obtenida a partir de esos hechos terminaba en carnicerías locales, sin controles sanitarios ni trazabilidad. Además, la fiscalía remarcó que los informes del Registro de Marcas y Señales y del SENASA señalaron que los imputados no contaban con habilitación para desarrollar actividad ganadera.
Para la investigación, ese dato reforzó la hipótesis de un esquema completamente por fuera de la actividad legal. A eso se agregaron tareas de inteligencia criminal, cruces de comunicaciones, peritajes sobre teléfonos y procedimientos en distintos puntos del Valle de Lerma. Con ese conjunto de elementos, Escalante entendió que existía el grado de convicción necesario para requerir que la causa avance a juicio.
Los dos hechos de abigeato que quedaron incorporados al requerimiento de juicio
El primero de los episodios investigados fue situado por la fiscalía el 18 de septiembre de 2025 en la Finca El Molino, sobre la Ruta Provincial 36. Según la acusación, durante la madrugada se habría roto el alambrado perimetral para sustraer una vaca Jersey preñada. Siempre de acuerdo con esa versión, el animal fue trasladado y luego faenado de manera clandestina.
La pesquisa tomó fuerza el 11 de noviembre de 2025, cuando en un control vehicular en un camino alternativo hacia Finca Las Peras la Policía interceptó un vehículo que llevaba restos cárnicos. Después, los análisis incorporados al expediente permitieron vincular ese material con el animal denunciado en el primer hecho, conforme a lo informado en la causa.
A partir de ese procedimiento se ordenaron allanamientos en los que, según la fiscalía, fueron hallados el cuero, restos del animal y la cría sin vida. Esos elementos, siempre según la acusación, coincidían con las características aportadas por el damnificado. Por eso, esa evidencia fue tomada como parte clave en la reconstrucción del caso vinculado a la vaca Jersey preñada.
El segundo hecho incorporado al pedido de juicio ocurrió el 17 de noviembre de 2025 en la Finca Quijano. Allí, de acuerdo con la investigación, fue sustraído un novillo de raza Holando Argentino. La mecánica descripta por la fiscalía fue parecida a la del episodio anterior: ingreso violento al lugar, extracción del animal, faena clandestina y posterior distribución de la carne.
Las pruebas reunidas y la próxima etapa del proceso judicial
Durante allanamientos realizados en diciembre de 2025, la investigación sumó más elementos. En esos procedimientos se secuestraron sierras, cuchillos y otros objetos señalados en la causa como herramientas típicas de faena. Ese material se agregó a las escuchas telefónicas, los informes de geolocalización y el análisis de dispositivos celulares ya incorporados al expediente.
Del examen de esos aparatos también surgió otra línea de pesquisa. Según consta en la causa, del análisis de los teléfonos apareció la posible organización de riñas de gallos, situación que derivó en una investigación paralela. Ese punto no forma parte del pedido de elevación a juicio por abigeato, pero sí fue mencionado dentro de las actuaciones.
Con todo lo reunido, la fiscalía sostuvo que en esta etapa quedó acreditada la existencia de la presunta organización y la participación atribuida a los imputados. El requerimiento de juicio fue presentado para que un tribunal analice la acusación formulada por el Ministerio Público y determine si el expediente avanza a un juicio oral y público.

